Certificado de vacunación: una broma pesada

El día que me pusieron la segunda dosis de la vacuna, mientras esperaba para salir, pregunté por el certificado de vacunación en el “Sánchez Paraíso”.

- No se preocupe, me dijo una enfermera, le enviarán un mensaje al móvil.

Lo recibí, pero no era un certificado de vacunación.

(Dicho sea de paso, ¿tan difícil sería darlo sobre la marcha?)

Después de varias tentativas infructuosas por conseguir ese papel (o documento digital), me pregunto si el certificado de vacunación anti COVID, expedido por los servicios de sanidad de Castilla y León (SACYL), está pensado para ser usado o es mera condena absurda del burocratismo más kafkiano.

Ud. debe saber que ha de ir a la página web “Sacyl conecta” y, siguiendo las instrucciones, abrir la “Carpeta del paciente”.

Pero por seguridad, se dice, hay que registrarse previamente, lo cual te lleva a otra página, “Cl@ve.gob.es” del Ministerio de Hacienda, en la cual te piden el DNI y la fecha de caducidad del mismo. De este modo se formaliza la solicitud de una clave que luego se envía por correo postal al cabo de unos días y es tal que así: XZGCHAZUE4DENQMQ.

Pero este galimatías es solo un “Código de seguro de verificación” (CSV) con el que te puedes dar de alta en la sede electrónica de la agencia tributaria. Luego hay que pedir un “Código de activación”, que viene a ser una cifra como 65152106.

Pero, al parecer, se necesitará otro código más que llegará por SMS en cada ocasión en que se vaya a hacer alguna gestión institucional.

He vuelto a la página del SACYL y no veo por dónde seguir. Cuando vuelvo a intentar la petición, de nuevo me lleva a “Cl@ve”, pero, ay, ahora me indica que debo gestionar este asunto presencialmente.

A partir de ahí me pierdo, lo confieso. Después de perder más de una hora, en varios intentos de días diferentes, lo he dejado por imposible.

Ya digo, como broma de mal gusto está muy bien. Y me consuela ver que, según dicen los papeles, ya son varios cientos de paisanos los que, gracias a sus habilidades de pilotaje por la red, han conseguido el certificado, aunque me pregunto cuántos otros habrán jurado en hebreo acordándose de esos funcionarios que tan obsesionados están con nuestra seguridad.