Cuarto poder

“Una prensa libre puede ser buena o mala, pero sin libertad, la prensa nunca será otra cosa que mala” (Albert Camus)

Hubo un tiempo, que la prensa, el periodismo era reconocido como el cuarto poder, sin embargo, muchos periodistas lo han puesto de manifiesto. (Maruja Torres  lo describe de esta manera): "Creo que, por desgracia, la sociedad y los medios van por caminos diferentes". Y sinceramente no le falta razón, pues  pasa es que muchos periodistas se dedican a “pastelear con el poder económico y político, a realizar entrevistas pactadas, a destrozar diariamente el periodismo".

Y, no son pocos aquellos que señalan: que los medios "están a punto de darse cuenta de que han estado de espaldas a los ciudadanos, o sea, algo de lo que están haciendo la clase y los partidos políticos,- es decir de gobernar a espaldas de los ciudadanos- y eso desgraciadamente es una pobre impresión, que se traslada a los medios, y por lo tanto se descubre que los unos y los otros,  no han sido capaces de interesarles". Sirva como ejemplo la encuesta de julio de 2012 de Gallup, en la que se pone de manifiesto que la confianza de los estadounidenses en las noticias de la televisión es la más baja de todos los tiempos, mientras que tan sólo el 25% de los encuestados expresa su confianza en los periódicos.

Hay por tanto un alejamiento de los intereses sociales, (la prensa no ejerce de cuarto poder), cuando defenderlos era su misión, y donde desde tiempo atrás la sociedad tenia y depositada su confianza. Es indudable que al referirse a la prensa, se tiene en cuenta su influencia en la sociedad, opinión pública, entre gobiernos, industrias etcétera, motivo de ese poder establecido. Hoy los medios – prácticamente todos- están convertidos en un altavoz de propaganda, en un afán de mercantilismo que ejercen su dominio para la obtención de beneficios, adulterando en muchos casos la verdad, objetividad, datos y las noticias, sembrando una maraña de dudas entre la ciudadanía, que no coinciden con la realidad.

 Las empresas informativas, como cualquier otra industria, deben establecer unos controles que aseguren la calidad de los productos que ponen en el mercado y hacérselos conocer a sus audiencias. Pero esos controles de calidad, indispensables y básicos en cualquier industria, son muy desconocidos en la industria periodística. Insistimos, esos controles deben implantarse no solamente en los aspectos técnicos, sino, principalmente, en la elaboración de los contenidos, que son lo realmente importante.

Quizá los medios de comunicación dedicados a informar sobre los demás se hayan olvidado de informar sobre sí mismos, aplicando el criterio de que los periodistas nunca deben ser los protagonistas de sus informaciones. Esa actitud podía considerarse válida cuando lo que percibían las audiencias era que realmente los medios de comunicación conformaban el cuarto poder, pero cuando esa percepción cambio, aunque se tuviera presente que, se siguen manteniendo los principios de servicio a la sociedad, contra todas esas personas, instituciones, gobiernos y compañía que intentar mentir y que la prensa se haga eco de ello, la cultura de la independencia informativa es el mejor refugio y la mejor protección contra todos esas manipulaciones externas.

Si los medios no consiguen cambiar para que la sociedad los considere realmente como cuarto poder, quebrará la industria y quebrará la actividad periodística, porque habría dejado de tener sentido, como no tiene ningún sentido que los medios se constituyan en puros negocios, en herramientas de poder o en instrumentos para conseguir beneficios ajenos a los intereses sociales. “Al no tener sentido, los medios así constituidos tenderán a la desaparición. Los medios deben ser capaces de no defraudar expectativas. Pero si están pensando en el crecimiento, en la rentabilidad, en la producción, defraudarán las expectativas" ya que sólo sobrevivirán las marcas que generen credibilidad, que tengan periodistas capaces de darle al lector un valor añadido de orden y jerarquía en la informaciones,  deben recuperar el sentido de su existencia, asumiendo la misión que la sociedad ha ido depositando en ellos a lo largo del tiempo: ejercer como un cuarto poder imprescindible para el desarrollo de la sociedad,  conseguirá a base de los principios establecidos a través de su historia: principio de desligar información de entretenimiento, el principio de priorizar los intereses sociales sobre los económicos y el principio de aplicar la ciencia y la deontología periodística en la producción, distribución y comercialización de la información. En definitiva, recuperando la credibilidad: el principal valor de la actividad periodística”. Pero desgraciadamente está se ha rendido, ha perdido su raza, su tono vital, se ha amansado, y masificado, y hemos perdido el rumbo…

                Fermín González salamancartvaldia.es              blog taurinerias