Protección frente a la borrasca y el anticiclón de las Azores.

Toldo en una zona de juegos infantiles en Carbajosa de la Sagrada. Es fácil ver más en otros municipios del entorno.

Alguna vez hemos tratado el problema del espacio público abierto al tiempo inclemente. Creo recordar haber mencionado el larguísimo tramo entre espacio construido a lo largo del Puente de la Universidad y sus accesos. Y en las zonas edificadas apenas existe protección, y mucho menos soportales para cobijarse, especialmente junto al Campus Universitario. Aunque hace años se propuso para su interior algo similar a la larga marquesina del parque Villar y Macías.

No hace mucho tiempo también en Santa Marta se instaló un toldo en una zona de juegos.

Aparte de largos tramos sin refugio frente a la lluvia o la fuerte insolación, existen lugares en donde se concentran grupos de personas más o menos numerosos un tiempo determinado a la espera o simplemente socializando. En parques, en especial zonas de juego infantil o de encuentro de mayores, centros educativos o lugares religiosos, por poner algunos ejemplos, no es difícil observar esas circunstancias en momentos más o menos puntuales a lo largo del día.

El toldo de nacimiento accidentado en la capitalina Plaza de la Concordia.

Siempre ha habido quien se ha percatado y ha puesto algún remedio, aunque muy anecdóticamente. Por fortuna se extiende, pero muy lentamente. Sobre todo en lugares donde la presión ciudadana es más directa, como los municipios del entorno de Salamanca. Incluso en esta se ha hecho alguna cosa, pero apenas se detecta preocupación al respecto en los gobernantes capitalinos. Claro que si no ha llegado la “Revuelta escolar” (comentada aquí hace poco) demandando la pacificación viaria de los accesos a colegios, esto otro es casi ciencia ficción.

Hace años se instaló esa marquesina en el colegio de Carbajosa de la Sagrada. Hace poco otro colegio estrenó el suyo.

Desde la accidentada instalación de unos toldos en la Plaza (solárium) de la Concordia, el tema parece tener más presencia en el entorno de la ciudad. Por supuesto hace años ya se instalaron protecciones en entradas de colegios en algunos lugares. Pero últimamente también se plantean en zonas de juegos infantiles e incluso (quizás por la pandemia) a la entrada de algún Consultorio Médico. La idea es magnífica, y animo a su extensión.

El colegio Meléndez Valdés en El Zurguén se construyó con esa limitada protección en su entrada principal. ​

Es más, aconsejaría realizar un proceso, muy participado por supuesto, más amplio y planificado. Identificando lugares y combinando diversas soluciones. Caminos escolares, pacificación del viario en entornos delicados como centros escolares o de mayores, zonas de juegos, puentes y pasarelas, largos tramos sin edificar o con edificios que no protegen, etc. Insisto en la necesidad de una amplia participación ciudadana para llegar lejos, y evitar la aparición de nuevos problemas al realizar estas cosas, como puede ser abundar en la nunca abordada inseguridad en la calle para la mujer.

Esa polémica pasarela entre dos Centro Comerciales mantiene la costumbre salmantina de no contar con protección alguna. De la que sí goza la de la Estación, todo hay que decirlo.

Y además de toldos, es hora de reivindicar los árboles, magníficos para dar sombra y de paso ayudar a combatir el Cambio Climático y la contaminación. Conseguir espacios urbanos con una escala más humana, y por tanto sostenible, requiere tener presente todos los detalles. Y este parece tener un buen punto de partida dada la creciente preocupación detectada últimamente.

Aprovechando, no estaría de más “ordenar” el aparcamiento de motos para permitir cruzar más seguro a los peatones en la Plaza del Mercado. Es demasiado habitual que prácticamente cierren toda la zona como se ve en la foto. A pesar de ser ahora todo peatonal resulta molesto y peligroso. ¿No nos gobierna un partido de orden?, pues esto parece muy caótico.