Feliz día de Caridad

Durante este tiempo, sin esperarlo un pequeño virus ha removido por completo todo nuestro mundo. No ha distinguido fronteras, pero tampoco las distingue la fe, la esperanza, el amor y eso es lo que os queremos transmitir, hoy, en la celebración de este círculo del silencio como señas de identidad de la misión de Cáritas.

En un sistema injusto y desigual, en el que se crean situaciones de fragilidad por la precariedad y la desigualdad social, la actual situación provocada por la pandemia del Covid 19, se ha visto de nuevo golpeada y agudizada con graves consecuencias sociales y económicas de todos conocidas, afectando a todos, pero especialmente a los más pobres y vulnerables como personas sin hogar, migrantes, refugiados, empleadas de hogar, personas mayores, personas con enfermedades crónicas, menores y sus familias, reclusos con la consiguiente suspensión de comunicaciones permisos. La paralización de una parte importante de la economía ha provocado una rápida subida del desempleo. Entre los más golpeados queremos recordar, esta tarde, también, a los países que vienen arrastrando crisis humanitarias por conflictos bélicos, por deficiencia alimentaria o por violación permanente de los derechos humanos a los que se les une el agravamiento de la escasez de recursos para la lucha eficaz contra la pandemia.

Las consecuencias familiares, sociales y económicas de esta pandemia están entre nosotros y constituyen un nuevo desafío que debemos afrontar, reconstruyendo la sociedad desde los anticuerpos de la justicia, la caridad y la solidaridad

Para esto, el Papa Francisco y nuestros Obispos, con un oído puesto en el clamor de los sufrientes y otro en el Evangelio nos ofrecen claves para comprender y leer desde la fe lo que está suponiendo este momento que vivimos para reconstruir esa nueva sociedad que pasa por:

  • “Construir la historia del nosotros”. Todos estamos en la misma barca y estamos llamados a comprometernos para que no haya más “los otros” sino sólo “nosotros”
  • “Estamos llamados a salir a las periferias existenciales” para curar a quien está herido y buscar a quien está perdido, sin prejuicios o miedo, dispuestos a ensanchar el espacio de la tienda para acoger a todos.
  • “Un mundo cada vez más inclusivo”. Caminemos juntos para recomponer la familia humana para construir un futuro de justicia y paz asegurando que nadie quede excluido.
  • Se trata de un compromiso personal y comunitario. Es tiempo de cambiar de mentalidad y esperanza, de reorganizar el bienestar, de frenar el deterioro ecológico.

 

Como dijo el Papa Francisco en la bendición Ubi et Urbi de la Pascua de 2020, de 12 de abril

 “Este no es el tiempo de la indiferencia, del egoísmo, la división y el olvido.

No es tiempo para la indiferencia porque el mundo entero está sufriendo. Ni del egoísmo porque el desafío al que nos enfrentamos nos une a todos y no hace acepción de personas. No es tiempo para el olvido. Que la crisis que estamos viviendo no nos haga dejar de lado otras tantas situaciones de emergencia que traen consigo mucho sufrimiento”.

Es necesario que los pobres de todo tipo recuperen la esperanza porque emerge una sociedad mucho más frágil. Las condiciones de desprotección de las familias más vulnerables, de las que han perdido su trabajo están agravándose porque los recursos de apoyo, como los ERTES O EL INGRESO MÍNIMO VITAL no llegan a cubrir la protección que necesitan y pedimos a la Administración que priorice estas graves situaciones.

Queremos hacer una llamada especial a la sociedad salmantina en general y, a la comunidad cristiana en particular, a recrear el diálogo, trabajar por la cultura del encuentro, a aportar sentido, horizonte de vida, “a ser promotores de fraternidad, constructores de solidaridad y forjadores de esperanza”

Este es nuestro compromiso, el compromiso de Cáritas Salamanca. Unidos para curar, cuidar, compartir esperanzas, crear comunidad, crear fraternidad.

 

TIENDE TU MANO Y ENRÉDATE