Entrenadores: "A Rey muerto, Rey puesto"

              El Real Madrid se quedó sorprendido por la marcha de Zinedine Zidanem más aún cuando a los pocos días éste envió una carta a todos los aficionados a través del diario As. Una carta sencilla en las formas pero con una gran carga de razones del entrenador para no seguir. El Real Madrid reaccionó en pocas horas fichando a un entrenador conocido, Carlo Ancelotti, que ganó la “Décima” con los madridistas descartando a otros nombres que surgieron como las setas en los días anteriores. Personalmente, a mí es un personaje que me atrae por su “retranca” y por una trayectoria que a veces se olvida con demasiada facilidad. Como yo digo muchas veces, uno de los entrenadores que ha escrito dos libros y que deja constancia de su pensamiento futbolístico.

         Un primer libro sobre su dibujo preferido en determinadas épocas (“El árbol de Navidad”) o lo que es lo mismo el dibujo 1.4.3.2.1. Y el segundo libro “Liderazgo tranquilo”. De éste, he entresacado algunas frases interesantes:

 

·      “Dispones de dieciocho o veinte jugadores, pero cuando has nombrado a los once titulares, los demás, entusiasmados hasta ese momento, te ponen de repente cara larga, independientemente de cuándo hagas la alineación, siempre tendrás jugadores descontentos.

·      “Aunque los jugadores te tengan mucho respeto, tienes que hablar “para” ellos y al mismo tiempo hablar “con” ellos. Esperan que seas perfecto porque eres el jefe”. 

·      “La lealtad es muy importante para mí”.

·      “Ancelotti desarrolla su actividad con una calma y una autoridad que pasan inadvertidas para cualquier medio informativo deseoso de escándalos. Se le ha llamado “el hombre que susurra a las divas”.

·      “Trabajar con estos deportistas, cuidarlos y ayudarles a desarrollarse y a madurar, crear confianza y lealtad, compartir los éxitos y recuperarnos juntos de las decepciones, eso es para mí el eje, el corazón de mi trabajo… me levanto todas las mañanas con una sonrisa en la cara”.

·      “Sin jugadores no hay juego, al igual que sin personas y sin un producto no hay transacción. Los miles de personas que llenan los estadios, los millones que ven los partidos en casa esas personas no pagan por verme a mí… quieren ver a los jugadores, la magina… que generan”.