Inteligencia artifical 

Los que hablan de inteligencia artificial emplean una falacia, que puede llevar al error a los no avisados. Porque la inteligencia es solamente natural  y humana, es precisamente lo que identifica y diferencia al ser humano de los demás seres. Y la inteligencia artificial que se atribuye, por ejemplo, a un robot, no es más que el producto de la inteligencia del hombre que ha construido esos aparatos, de los que se siente tan orgulloso que puede llegar a imaginarse que es también Creador de seres inteligentes.

Sin duda, es el problema de siempre. El hombre es un ser inteligente. Pero ¿qué es la inteligencia, o la mente humana? Así se ha planteado desde que el hombre comenzó a pensar, es decir a ser filósofo y se lo planteó con diversas formulaciones y con distintos términos. Y así se sigue planteando en la actualidad. Y las soluciones siguen siendo muy diversas y van desde que nuestra mente no es más que la actividad del cerebro, reducido a física y química, hasta quien piensa que es algo muy distinto de la carne y llega a identificar con la divinidad. Yo pienso que lo más interesante de este problema es que sigue siendo un problema, es decir, que todavía no tenemos una solución definitiva, ni quizá la tendremos porque entonces terminaría la filosofía. La filosofía es la búsqueda de la verdad, en este caso del ser humano.

Isaac de Stella es un monje cisterciense francés del siglo XII, que se pasó la vida en su monasterio pensando y comunicando y contrastando su pensamiento con otros monjes. Escribió para su amigo Alcuero una epístola que titula “Tratado del alma”. Hoy diríamos un tratado de Psicología o de Antropología. El alma es fundamentalmente la mente humana. Y para estudiarla y describírsela a su amigo comienza con lo que él llama una trinidad: cuerpo, alma y divinidad; de manera que el alma está en el medio y participa de los extremos: la parte inferior del alma se identifica con la parte superior del cuerpo y la parte superior del alma se identifica con la divinidad. Y así luego explica las fuerzas y facultades del alma y entre ellas nos describe la mente humana. No me digan que  no es una manera ingeniosa de explicar la inteligencia del hombre, de un monje de la Edad Media que se dedicaba a pensar y nos ha dejado escrito su pensamiento.

Yo lo dejo aquí. Sé que hay otras muchas explicaciones de la inteligencia o la mente. Pero si a alguna persona que lea esto le vale para seguir pensando me doy por satisfecho. Gracias por leerme.