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ASMJ busca familiares de las personas exhumadas en marzo en Castillejo de Martín Viejo

De momento sólo se han podido identificar los restos de Silvestre López López, que será enterrado en julio en Ciudad Rodrigo

La Asociación Salamanca Memoria y Justicia (ASMJ) ha dado a conocer que ya ha recibido los análisis realizados en el laboratorio de la Sociedad de Ciencias Aranzadi de los restos mortales de las 7 personas asesinadas en el municipio de Castillejo de Martín Viejo en el inicio de la Guerra Civil cuyos cuerpos fueron exhumados el pasado mes de marzo. De los 7 cuerpos, por el momento sólo se ha podido identificar uno de ellos, el de Silvestre López López, al cotejar el ADN extraído de los restos con los de su sobrino, Juan Luis López, que fue quién pidió realizar esta exhumación. De este modo, a primeros de julio le serán entregados los restos de su tío para darle sepultura en el cementerio de Ciudad Rodrigo junto a los de su padre.

Respecto a los restos de las otras 6 personas, ASMJ está buscando familiares de las víctimas para poder identificarlos cotejando el ADN (lo que no tendría ningún coste para esos familiares). En este sentido, la Asociación ha difundido la información que ha arrojado tanto la exhumación como el análisis en el laboratorio. Por un lado, se tiene constancia que entre esas 6 personas están tres naturales de Ciudad Rodrigo: Ángel Cerezo Hernández ‘El Cerezo’, que vivía en el Arrabal del Puente; Vicente Díaz Sáez ‘El Jabonero’, hijo de Eulogio Días Martín; y Antonio García Herrero, hijo de Luciano García Martín, sin que sepa a quién pertenecen concretamente los restos.

Por un lado, uno es un individuo de entre 27 y 35 años de 1,67-1,68 centímetros de altura, con el incisivo lateral izquierdo con una funda de oro en la corona. Junto a estos restos se han encontrado unas alpargatas de las que se han conservado las suelas del caucho, dos trabillas del pantalón, un rodete metálico, y como objeto más destacado, una medalla rectangular y lobulada de 18x14 milímetros, que representa la imagen de una figura masculina que sostiene a su derecha un niño en brazos (podría ser San José o San Antonio de Padua).

Otro de estos individuos es un hombre de más de 30 años de 1,66-1,67 centímetros de altura, que calzaba unas botas de cuero con suela de caucho de neumático de las ruedas de una bicicleta. Como único elemento asociado se encontró un proyectil de fusil Máuser. Y el tercer individuo es un joven de 18-20 años de 1,67-1,68 centímetros de altura, del que se han recuperado tres botones metálicos y un enganche, y dos trabillas.


Mientras, en lo que se refiere a los otros tres cuerpos mortales, se trata por un lado de dos hombres sin identificar que murieron por disparos de arma de fuego y cuyos cuerpos aparecieron en el puente del río Águeda. Uno de ellos se estima que tendría unos 35 años en el momento de su muerte, con unos 1,60-1,62 metros de altura, y como rasgo, una fractura en vida de la falange medial del segundo dedo de la mano izquierda; además de encontrarse dos trabillas, dos botones blancos y un corchete del puño derecho de la camisa, junto a unas botas que podrían pertenecer a un carabinero rural. Asimismo, se localizaron dos proyectiles de arma de fuego.

Los otros restos son de un hombre natural de Cilleros (según un documento hallado en las ropas que vestía) de unos 30 años de edad y de 1,59-1,60 centímetros de altura, encontrándose tres botones del pantalón, tres botones de hueso, un botón de nácar, dos botones negros y tres botones con una trama, un cinturón de cuero de 21 milímetros de ancho y una hebilla además de las botas. Como particularidad, tenía muñequeras de cuero que se atan mediante una pequeña hebilla en la zona media, y unas botas posiblemente de carabinero rural. También se localizaron dos proyectiles.

La última víctima mortal hallada es ‘El Confitero’, asesinado el 2 de septiembre de 1936 por arma de fuego. Se trata de un varón de algo más de 30 años, con una estatura de 1,62-1,65 centímetros, que presenta una asimetría entre los huesos de las extremidades inferiores (la pierna izquierda era más pequeña), achacada quizás a un proceso de poliomielitis en su infancia o juventud que motivaron un desarrollo distinto en su crecimiento, y que le provocaba una cojera al moverse. Como objetos, sólo se localizó un botón blanco en el costado, además de calzar en los pies unas alpargatas de las que sólo se han conservado los rebordes de caucho.