Me gusta mi lengua 

Sí, me gusta la lengua en la que hablo y escribo, mi lengua: el castellano. No es ni mejor ni peor que otras, pero es la mía, en la que escuché por primera vez la voz de mi madre y los cantos de mi padre. Es en la lengua con la que  puedo recordar el pasado y soñar con el futuro. Es la lengua con la que nombro, me expreso, comunico y siento. Y antes que yo, ha sido la lengua de millones de personas que la han cuidado y la han utilizado para construir la historia y la vida de cada día. Con sus letras, sus acentos, sus palabras, sus dichos, su sonido…

Y a mi lengua le ha salido un noviete anglosajón con ciertos aires altivos. Y mi lengua, que es muy respetuosa y a veces un poco complaciente, no le importa adaptarse un poco y ceder, con tal de que nos podamos comunicar y entendernos. Pero claro, conviene que podamos llamar a las cosas por su nombre, es decir, que podamos usar nuestra preciosa lengua para nombrarlas.

- Lo que te pasa a tí es que tienes el Burn Out

- No, lo que me pasa es que estoy  más quemado que la pipa de Toro Sentado. Es decir, que estoy hasta los mismísimos…

Entonces mandé un email (mensaje a través de correo electrónico) a varios amigos para que me aconsejaran qué hacer. Uno de ellos me contestó con la posibilidad de asistir a un coach (entrenador) para unas sesiones de coaching (entrenamiento), cosa que me pareció muy cool (muy de moda) pero poco práctico. Otra amiga me aconsejó que cuidara más mi alimentación y que por ejemplo, tomara un brunch (desayuno tardío) con zumos, brownies (bizcocho de chocolate con nueces) y muffins (magdalenas), aunque ya le dije que yo era más de burguer (hamburguesas) y de chips (patatas fritas). Incluso que potenciara el drunch (merienda cena) que era más healthy (saludable) y light (flojo) que la vida que yo llevo. Otra amiga me dijo que tenía que tenía que ir más al gym (gimnasio) y menos al bar y tomar más gin tonic (bebida de ginebra y bebida espirituosa o cubata en términos generales) y más brocoli y menos cerveza y menos sandwich (bocatas). Y que por supuesto, me buscara una buena personal trainer (entrenadora personal) para hacer spinning (entrenamiento sobre una bici que no se mueve, al ritmo de música) o running (correr de toda la vida). ¿Tengo yo cuerpo de runner? (corredor, también de toda la vida).  También me dijo que practicara otros deportes como el basket (baloncesto) y que si me fichaba algún equipo con el visto bueno del míster (el que corta el bacalao), iría al palco vip (la gente muuuuuy importante) a verme. ¡Qué gracia! Y finalmente, el más sincero me dijo que yo estaba out (desfasado, vamos) y que tenía que esforzarme por estar in (a la moda) porque era demasiado friki (persona extraña o estrafalaria). Oh my God! (¡Dios mío!, aunque en una traducción más libre sería ¡Lo que faltaba!) y que tenía que estar más en el Facebook (cara-libro) o tener un blog (lugar donde escribir mis cosillas y ponerlas para que otros las lean), e intentar ser más influencer (influyente, es decir, decir cosas y que les guste a otros) y tener followers (a los que les mola lo que yo digo).

A mí me gusta hablar en castellano, escribir en castellano y escuchar castellano. Mi lengua es mía, nuestra. Como no la cuidemos nosotros, no la cuida nadie. Ahí va nuestra historia y nuestra identidad, pero también nuestro presente y futuro. ¡Usemos más y mejor nuestra lengua!

Ahora me voy, a ver si consigo un trending topic y me hago celebrity, que ando de cash pelao.