Jugando a las guerras

La guerra, porque es una auténtica guerra no ese frecuente eufemismo de ‘conflicto’ que suelen utilizar los medios; pues eso, la guerra entre Israel y Palestina parece que ya forma parte del, con todos los respetos, folclore mundial junto con la ocupación o mejor la invasión del Tibet por los chinos, el permanente hostigamiento de Rusia a Ucrania o las reivindicaciones del pueblo Kurdo; un pueblo, por cierto, al que hoy califica como la minoría etnia más numerosa del mundo[2] pero que carece de territorio propio, cuando hace más de 40 siglos dominaba la amplia región sobre la que en la actualidad están situados países como Irak, Irán, Turquía, Siria y Armenia.

Estas situaciones se van turnando y reaparecen regularmente, en mi opinión, siempre con la intención de desviar la atención de la opinión pública (si es que eso existe) de algún otro tema.

Mi intención hoy no es defender ni a israelíes ni a palestinos (tengo mi opinión pero no es el momento) sólo quiero aportar algunas coincidencias que se pueden observar fácilmente entre la guerra de Israel y Palestina y lo que está sucediendo en la frontera española con Marruecos. Creo que puede ayudar el hecho de ampliar el punto de vista.

Resumiendo mucho y si entrar en demasiados detalle, podemos decir que según los historiadores, el califa Omar conquistó a los bizantinos los territorios de Palestina entre el año 636 y el 638. Por tanto no se los arrebato a los israelíes porque estos ya llevaban casi 6 siglos fuera de allí, concretamente desde que fueron expulsados en el año 50 por el emperador romano Claudio.

Al finalizar la Primera Guerra Mundial, en 1920, Palestina por delegación de la Sociedad de Naciones – lo que más tarde serían las Naciones Unidas – pasó a ser administrada por los británicos.

Desde finales del siglo XIX el poderoso movimiento sionista[3] había comenzado a desplegar un gran esfuerzo político, económico y diplomático con el fin de que los judíos dispersos por el mundo (como otros muchos pueblos de la antigüedad) pudieran regresar a lo que consideraban ‘la Tierra Prometida[4] y así crear el Estado Independiente de Israel.

En 1948 los británicos ven que la cosa se complica y deciden retirarse, dejando el asunto en manos de las Naciones Unidas (NNUU) que, bajo una fuerte presión del presidente de los Estados Unidos Harry S. Truman, acuerdan (no sabemos en base a qué criterios) la división de los territorios que habían estado bajo mandato del Reino Unido, en dos Estados, uno judío y otro árabe, aproximadamente iguales en extensión.

En mayo de ese mismo año el líder sionista David Ben Gurión proclamaba oficialmente el nacimiento del estado de Israel y comienza la expulsión de los palestinos. En 1964 se crea la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) a la que diez años después la Asamblea de las NNUU reconocería como representante del pueblo palestino.

Marruecos se independizó de Francia y España en 1956.

¿En que se parecen las dos situaciones mencionadas? Pues verán, tienen algunos puntos en común.

En primer lugar, ambos países son de reciente creación, ninguno de ellos supera los 80 años desde su independencia.

En segundo lugar, ambos afirman que la integridad de sus territorios está amenazada por grupos terroristas. Para Israel por el Movimiento de Resistencia Islámico (Hamás), para los marroquís, por el Movimiento de Liberación Nacional del Sahara Occidental, más conocido como el Frente Polisario.

En tercer lugar, tanto Israel como el reino de Marruecos cuentan con grupos religiosos ultraconservadores, ante cuyas demandas se ven obligados a claudicar de cuando en cuando, sobre todo en tiempos de elecciones o cuando se cuestiona la legitimidad de la realeza, como está sucediendo en el Reino Alauita desde las primaveras árabes.

En cuarto lugar, ambos países cuentan con las simpatías y el apoyo de Estados Unidos. Israel porque es el único aliado que tiene en un Oriente Medio donde el resto de países son musulmanes. Marruecos porque es su ‘punta de lanza y control’ en el norte de África (además de resultar útil para tocar las narices a la Unión Europea en una de sus fronteras). También podríamos mencionar el lucrativo negocio de venta de armas (será para relanzar su economía) que el gobierno estadounidense está realizando con el Rey marroquí. Y claro, del otro lado los grupos rebeldes cuentan con la encubierta pero conocida ayuda de los rusos.

¿No resulta curioso que tras unos días de intenso intercambio de misiles ente Israel y Palestina, salte a la palestra la vergonzosa venganza del Reino de Marruecos contra nuestro país (‘consecuencias’ lo ha llamado Karima Benyaich, la embajadora marroquí) porque la sanidad española atendió al líder del Frente Polisario gravemente enfermo por COVID?. ¿Pero es que estamos jugando a las guerras utilizando como munición las esperanzas y las vidas de seres humanos?

Por último está el hecho de que estas situaciones llevan muchos años enquistada y sin solución por la desesperante inoperancia de los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de NNUU[5], que con su exclusivo derecho de veto, hacen prácticamente imposible que puede aprobarse cualquier resolución al respecto.

¿Ustedes se imaginan que los griegos quisieran reclamar hoy el dominio de todos los territorios conquistados por Alejandro Magno o que los italianos pretendieran restaurar las fronteras del Imperio Romano o los españoles reclamáramos todos aquellos extensos dominios en los que nunca se ponía el sol?

No, no se trata de delirantes y paranoicas conspiraciones, lo llaman estrategias de defensa e intereses geopolíticos.

La escritora alcarreña Mayte Esteban escribió “La verdad no importa porque suele ser menos interesante que una mentira bien adornada[6].”

Y mientras todo esto sucede en el mundo, lo más visto en la Web el lunes 17 según La Gaceta de Salamanca fue: Ortega Cano responde a Rocío Carrasco bailando por bulerías y el miércoles 19: La bebida que arrasa en los supermercados y que los estudios confirman que ayuda a perder peso. Pues ahí queda eso.

 

[2] Varios organismos internacionales afirman que su población total se acerca a los 22 millones.

[3] Movimiento político que pretendía restablecer un estado judío independiente llamado Israel.

[4] Yahveh estaba en lo alto [...] y dijo: « Yo soy Yahveh el Dios de Abraham, tu padre, y el Dios de Isaac; la tierra en que estás acostado te la daré a ti y a tu descendencia. » —Génesis 28:13.3

[5] China, Francia, Rusia, Reino Unido de Gran Bretaña y los Estados Unidos.

[6] En la novela "La chica de las fotos"