Fútbol es futbol

En México, nuestro fútbol pierde la tilde… Aunque no el acento; vamos, que le da una nueva dimensión aquella frase de Boskov: fútbol es futbol… O viceversa.

Emocionante la liga, ¿no? Acá y allá, donde habrá que esperar hasta el último día para ver si el Valladolid, que se juega la vida, le amarga la vida al Atleti… O este, por fin, le da a Simeone una liga ganada “partido a partido” en la primera vuelta, y a punto de perderla en la segunda.

De este lado, la diferencia es que el campeón de liga no existe; el equipo que queda primero en el torneo de liga lo único que consigue es eso: porque México resuelve su liga, su torneo de liga, su torneo de la regularidad, con “la liguilla”, que no es más que un torneo de copa.

Este año, mis orillas coinciden en que los equipos que llevan prácticamente toda la temporada en cabeza, tienden a dar pasos adelante cuando están al borde del precipicio; vamos, que al de aquí, al Cruz Azul, le suelen hacer burla con que es el eterno subcampeón y cosas así: colecciona malas tardes cuando tiene todo a favor… Y, bueno, el calificativo histórico del Atleti es “el Pupas”, porque todo le pasaba; vamos, que aplicaba la Ley de Murphy antes de que la inventaran.

Volviendo a “la liguilla”, ahora es un torneo al que pasan los cuatro primeros y, del 5 ¡al 12!, se eliminan entre ellos a partido único en casa del que quedó mejor; vamos, que de dieciocho equipos, al terminar “la liga”, doce pueden ser campeones… Y el “campeón” regular, quedarse sin nada. “Así somos”, “es nuestra idiosincrasia”, “nada se compara con la emoción de la liguilla”... son frases que se suelen decir... Tópicos de periodistas deportivos pero que se asumen como ciertas. Vamos, que nos lo creemos, tal vez sin reflexionar más allá. Desde luego, la emoción de este torneo corto es innegable… pero eso de que la regularidad no se premie, me lleva a dos reflexiones: la primera, que tanta experiencia en torneos “del KO” debería servir para algo… Sin embargo, México aún no da ese brinco internacional que mundial tras mundial se espera: pasar al quinto partido (o sea, a cuartos, es un mantra aspiracional, un concepto que, en mis treinta años de futbolero mexicano se ha vuelto mítico).

La otra reflexión es que no sé si se puede hablar de ello como reflejo de una forma de ser, muy de vivir al día, muy del presente. ¿Por qué lo pienso? Porque tal vez, para bien y para mal, ese rechazo de los planes a futuro, ese disfrute de la inmediatez, ese jugárselo todo a una carta en esto del futbol, sin tilde, sea también reflejo de lo que ocurre en otros ámbitos; no sé, puede que tenga que ver con que se acepte como inevitable el volver a empezar todo cada seis años por un mantra de principios del siglo XX al que podríamos tildar, en realidad, de decimonónico: "no reelección".

Sí, ya sé, ya me salí del tema y me metí en política. Es que, como decía Shankly, histórico del Liverpool: “el fútbol no es cuestión de vida o muerte, es algo mucho más importante que eso”.

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