“Enseña al niño a seguir fielmente su camino, y aunque llegue a anciano no se apartará de él”

Nuestros jóvenes son la semilla de un mañana no muy lejano, los encargados de continuar la labor de muchos y contribuir al crecimiento y desarrollo de nuestro país y nuestra sociedad. Tener una adolescencia sana es clave para encauzar tu vida y tu futuro, aunque a esa edad no seamos capaces de verlo y necesitamos que alguien guie nuestros pasos.

Lo mismo pasa con la educación, cuando somos niños a veces la cuestionamos, a veces la vemos como una carga y no entendemos su verdadero significado. Cuando crecemos vemos su importancia y nos sentimos realizados a la vez que comprendemos que ha sido un proceso largo en el que hemos madurado, hemos crecido, nos hemos forjado y estamos más cerca de convertirnos en la persona que queremos ser. Entonces y solo entonces, la valoramos y nos damos cuenta de lo afortunados que somos por haber vivido eso que muchas personas no pueden tener cada día.

De esos años no sólo nos quedamos con el aprendizaje, sino también con la experiencias vividas y compartidas con otros niños, con personas importantes, con momentos… Son clave el tiempo libre, los juegos, las reflexiones adolescentes… Esas experiencias humanas enriquecen mucho y nos ayudan a crecer.

Sin embargo, no hace falta ir muy lejos para darse cuenta de que, en muchas ocasiones, los más jóvenes también son víctimas de la exclusión social. En nuestra propia ciudad salmantina, hay barrios y pueblos donde Cáritas trabaja con estos menores con el objetivo de contribuir a su educación en valores y mejorar las posibilidades y oportunidades que poseen. Esa ayuda es prestada por voluntarios en los propios barrios, desde las parroquias.

Además, Cáritas está presente en dos centros socio-comunitarios en los barrios de San José y de Chamberí – Tejares donde se ofrece apoyo al estudio, ludoteca, educación de calle. Queremos recordar hoy los duros meses que llevamos vividos, cómo se ha incrementado la brecha digital y educativa y cómo a pesar de la pandemia, el cierre de los centros educativos y las dificultades que tenían algunas familias debido a la escasez de los medios técnicos, la atención telefónica fue fundamental para que los jóvenes siguieran tan motivados como lo habían estado hasta el momento. Cómo seguimos estando cerca...

En junio pudieron retomarse todas las actividades -con las debidas medidas sanitarias- para todos los grupos de diferentes edades, donde continuamos dando respuesta a las necesidades. 

No siempre podremos construir un buen futuro para los jóvenes, pero sí podemos construir buenos jóvenes para el futuro.

María Regadera Martín y Estela Martín Sierra.