La importancia de la responsabilidad y concienciación social

Responsabilidad es dar  buen cumplimiento a las obligaciones que son indicadas, y ser cuidadoso al tomar decisiones. Podemos añadir que es un valor ético, ya que impacta en la vida familiar, académica, laboral y ciudadana. Una persona responsable cumple con sus deberes de forma eficiente. Por ejemplo, es responsable en su trabajo, lleva a cabo tareas y objetivos asignados de la mejor manera posible, levantado el TOQUE DE QUEDA, no se junta con conocidos para festejar ¿qué? ¿Los 127000 fallecidos  a los que ni sus familias más cercanas han podido despedir? Concentrarse, cuidar las distancias, uso de mascarillas… y 1 minuto de silencio, indicaría que los que salieron de celebración eran gentes responsables con su salud y con la de los otros, y a la vez acompañaban en el dolor a las personas que tienen uno o varios miembros  perdidos por Covid-19.

Lo que han demostrado jóvenes y zagales  cuarentones, es de tal envergadura su falta de empatía, que son dignos de ser multados. El virus no ha desaparecido, sigue mordiendo diariamente y no distingue edades y a los que mordió y no perdieron la vida en el trance, lo están pasando muy mal, las recuperaciones son lentas, exigen demasiado esfuerzo diario…

Mientras los irresponsables, festejan, sigo preguntando ¿qué? deberían tener la obligación legal de responder por los daños que sus acciones funestas  generan en los demás, siempre en los términos establecidos por ley.

El valor de la responsabilidad, reside en que, gracias a ella, nos cuidamos unos a otros y alcanzamos el desarrollo familiar, comunitario y social. Cuando alguien no es responsable, no solo afecta su propio crecimiento, sino que perjudica a inocentes.

Creo que la fabula tiene buena  aplicación:

 

LA MARIQUITA Y  LAS NIÑAS IRRESPONSABLES

 

En aquellos tiempos  vivía monsieur de Lécoleteba con sus dos hijas, niñas curiosas e inteligentes. Las jovencitas siempre cuestionaban  las respuestas del padre, hacían preguntas a las que el papa algunas veces sabía responder, pero  la mayoría no  podía dar resultado satisfactorio a sus dudas. Monsieur, pretendía darles la mejor educación, al ser persona liberal, olvida las labores asignadas a la mujer: bastidor, ganchillo y llevar tareas domesticas, sin faltar las clases de piano, baile y protocolo, para él la igualdad de géneros es lo más importante. No viendo docente capaz de llevar a cabo su fin, las envía de campamento con un sabio, de esta forma alejadas de todo bullicio, aprenderán aquello que tenían olvidado, Budabik -el sabio- vivía en lo alto de una colina.

El maestro, responde a  todas las preguntas sin mostrarse dubitativo.  Impacientes las maliciosas alumnas deciden inventar una pregunta que él no pudiera responder.

Una de las hermanas aparece en el aula con una hermosa mariquita; su fin es coger  sin respuesta al viejo sabio.

— ¿Qué vas a hacer? –preguntó Helena

 —Voy a esconder la mariquita  en mis manos y le voy a preguntar si está viva o muerta. Si dice que está muerta, abriré mis manos y la dejaré volar. Si dice que está viva, la apretaré y la mataré. Así, cualquiera que sea su respuesta, estará equivocada.

Las dos niñas fueron entonces al encuentro del sabio que estaba meditando en el hermoso jardín, entre perfumes de lilas, jazmines y aromas de incienso provenientes del interior de la casa.

— ¡Maestro, maestro! tengo entre mis manos una mariquita de hermosos lunares rojos, dígame, sabio maestro, ¿está viva o muerta?

Calmadamente y mirándola fijo a los ojos responde sonriendo:

 —Eso solo depende de ti querida alumna…  la mariposa está en tus manos.

En nuestras manos está ser responsables. Evitemos que se incremente el número de muertos por covid-19, y qué el dolor siga propagándose. Desarrollar relaciones de empatía con otras personas debe ser nuestra finalidad.