¡La que has armado, Isabel!

Pasada la tormenta que ha originado el 4-M, hay algo que ha vuelto a quedar claro: la izquierda no sabe perder. Ya lo hizo en la II República y sigue haciéndolo hoy. Basta escuchar las primeras declaraciones de sus dirigentes tras el recuento de votos.

          Lo malo de esta actitud es el lugar en que se deja a la democracia y al votante. En las elecciones de 2019, el PP obtuvo menos de la mitad de los escaños que sumaron todos los partidos de la izquierda. En estas últimas, Isabel D. Ayuso ha conseguido 11 escaños más que toda la izquierda. Es cierto que la participación aumentó ligeramente, pero siempre pensé que cuanto menor sea la abstención más reforzada resulta la democracia ¿No será que falla el viejo axioma de que la izquierda siempre vence cuando la participación es mayor? ¿O es que los madrileños están todos equivocados?

          Especialmente desafortunadas han sido las declaraciones de la vicepresidenta Carmen Calvo –algo que ya no causa sorpresa-: “Para un socialista, es muy difícil hablar de cañas, de ex y de berberechos. Estamos acostumbrados a jugárnosla con programas, gestión y trabajo” Además de degradar la democracia, es bochornoso el escaso nivel político de toda una vicepresidenta del gobierno que pretende echar la bronca a todo el que no vote al PSOE. Si, además, se declara partidario de entrar en un bar para tomar un café o una cerveza, se convierte automáticamente en nazi. Por cierto, Sra. Calvo, ¿ha visto a muchos madrileños tomando berberechos en un bar? Yo le puedo asegurar que he visto muy pocos ¿Cuánto tiempo hace que no paga una consumición? Creo que lo que de verdad escuece al PSOE es que muchos de los votos que le han faltado a lista son, precisamente, antiguos votantes acostumbrados a entrar en esos bares que Ayuso ha defendido a capa y espada. Son los mismos que el día 4 se pasaron a la acera de enfrente, cansados de que les tomen el pelo. Eso de programas, gestión y trabajo ha quedado demostrado que sólo es fachada y mentira. No han dado una a derechas y sólo han acertado cuando han aprovechado algunas medidas tomadas por anteriores gobiernos

Allá por el siglo II a.C., nuestro paisano Viriato recorría estas tierras del occidente de Hispania hostigando a las tropas de Roma. El inventor de la guerra de guerrillas murió asesinado por alguien de su gente que se vendió al enemigo. Cuando los villanos intentaron cobrar la recompensa, se dice que recibieron la siguiente respuesta: Roma no paga traidores. El pasado 4-M, cuando iban a votar, muchos paisanos también pensaron: ---y Madrid, tampoco.

Asentar la acción de gobierno en una continua mentira, suele terminar en ruina, y esa es la única razón de la debacle socialista. En Sánchez, todo es mentira. Mentira y cobardía, porque el primer culpable del batacazo ha sido él, y es el único que no ha salido a dar la cara. Mentira es también el rosario de excusas que se inventan para no reconocer su error. En la campaña pésimamente dirigida desde Ferraz y la Moncloa, está la explicación de unos resultados que todo el mundo preveía y cuya responsabilidad se quiere cargar ahora a los demás. Batacazo, y gordo, es el que se ha dado Tezanos, un funcionario muy bien pagado y posiblemente el más insolente de todo el aparato socialista. Miente descaradamente y, a la vez, se burla de las críticas, a pesar de saber que son merecidas. No sólo eso, sino que remata la jugada llamando tabernarios a sus detractores. A juzgar por el acierto que demuestra en sus encuestas, más parece ser él quien abusa de las tabernas. 

          Isabel D. Ayuso buscaba proteger la Comunidad de Madrid ante la posible llegada de otro gobierno frente populista que diera al traste con el actual estado de cosas. No sólo lo ha logrado, sino que ha removido los cimientos de toda la oposición, y alguno de su propia casa.

Todo indica que en Ferraz se ha alzado la voz buscando posibles culpables. Otra manera más de perder el tiempo porque todo el mundo sabía quiénes habían trazado el plan y cuáles habían sido las “ideas fuerza” de la campaña. Ideas que resultaron falsas desde el comienzo. El candidato Gabilondo ha sido el primer inmolado en esta batalla de Madrid. Colocado en cabeza de la lista, porque no había otro, después de ser ninguneado, fue obligado a retractarse y a renunciar a su acta. Qué pasaría para que “el soso”, acabara en un hospital aquejado de arritmia, de la que afortunadamente se ha recuperado poniendo tierra de por medio. Igual suerte corrió José Manuel Franco, invitado a dejar “voluntariamente” su cargo de secretario de la FSM. Ignoro si fue por su apellido o por no emplearse a fondo en los mítines.

En el no va más de la valentía, el gran jefe Sánchez ha intentado ganarse a sus corifeos rasgándose las vestiduras ante la actitud de Leguina y Redondo -dos afiliados al PSOE más antiguos que toda la ejecutiva actual y con mejores servicios prestados-  por atreverse a criticar la marcha del partido y, además, tomarse la libertad de aparecer en un acto al lado de Isabel D. Ayuso ¿Es menos deshonroso aparecer junto a Otegui, Junqueras o el mismo Iglesias, que tanto desvelo le producían a Sánchez? ¿Por qué no se tienen agallas para abrir otro expediente a Felipe González, que no ha sido más benévolo que los empapelados? En Andalucía ha brotado otro incendio con una Susana Díaz dispuesta a desoír los planes de Ferraz. Mala cosa

 Para ser unas elecciones “sólo en Madrid”, han salpicado a mucha gente y el terremoto puede llegar al dueño del cortijo. La parcela segregada de Podemos, con Errejón al frente, se ha convertido en el partido de la oposición. Ausente Iglesias, todo hace pensar que ahora pretenda fagocitar a los seguidores de un vicepresidente chamuscado que no ha podido fingir más. Conseguidos sus objetivos crematísticos - pretende rebañar el último euro del Estado-, se olvida de los incautos del 15-M antes de encontrar la puerta giratoria que le asegure el porvenir.

 Como era de esperar, el partido que heredó Arrimadas acaba de ingresar en la UCI, atacado por el virus de la ambigüedad. Nunca es bueno jugar con dos barajas.

Si la presidenta Aguado es capaz de seguir el camino emprendido hace dos años, terminará la legislatura con muy buena nota. Con una oposición en clara minoría, puede llevar a cabo su política sin sobresaltos, porque no admitirá proposiciones que resulten denigrantes, vengan de donde vengan.

El verdadero comité de expertos lo formamos todos los españoles que acudimos a las urnas. Y esta vez han acudido conscientes de que el problema de España no está en la eutanasia, en una revanchista memoria histórica, en la violenta defensa de los animales, en la sanidad y la enseñanza privadas, o en los símbolos religiosos. No, Sr. Sánchez. Nuestro verdadero drama lo constituye la profunda crisis económica originada por su gobierno que, a la hora de gastar, piensa que está en Abu Dabi y, a la hora de gobernar, en Caracas Lo inmediato es acelerar la vacunación, rebajar la deuda exterior, auxiliar a las empresas, facilitar la creación de empleo para aumentar la riqueza, y no pretender solucionarlo todo con una letal subida de impuestos. Los madrileños descubrieron a tiempo que la pretendida “errata” del plan de recuperación enviado a Bruselas lo que en realidad escondía era un verdadero atraco, y ahora lo sabemos todos los españoles.