Los ganaderos y agricultores “estamos trabajando en una competencia desleal”

Celestino Martín Sevillano es vocal en las mesas de vacuno y ovino, defiende la gran importancia de la Lonja como fuente de “información de precios” y lamenta que en España puedan entrar alimentos cuyos cultivos fueron tratados con productos prohibidos
Celestino Martín Sevillano

Celestino Martín Sevillano es un ganadero salmantino con explotación en Rollán. Cría vacuno de carne cruzado, 500 ovejas castellanas y cerdo ibérico intensivo. Este profesional tomó las riendas de la actividad al año siguiente de comenzar la carrera de Medicina, cuyo primer curso aprobó por completo. No tiene muy claro si es que le gustaba más el campo o lo que no le gustaba era la medicina. Su padre ya tenía vacas y cultivos para alimentar el ganado. 

Cada lunes acude al recinto ferial de la Diputación de Salamanca para participar como vocal en las mesas de ovino y porcino y a su vez, como suplente en la mesa de ganado de vacuno de vida. Además forma parte de la cooperativa Dehesa Grande.

¿Cómo comenzó a participar en la Lonja?

Porque veníamos los ganaderos a vender al mercado, no como ahora que no venimos ningún ganadero a vender. Venía a ver la Lonja y me propusieron a través de Diputación y por el sindicato agrario Asaja. En una mesa estoy por Diputación y en la otra por un sindicato.

¿Qué ventajas tiene el criar tanta diversidad de ganado?

El campo está como todo, unas veces está una cosa bien, otras otra regular y otra mal. Si solo tienes un palo, cuando va bien fenomenal, pero cuando va mal te arruinas. Teniendo de todo te vas compensando.

¿Inconvenientes?

Cuando están los tres sectores mal le pierdes dinero a todo.

¿Cómo valora el funcionamiento de la Lonja?

Se podía hacer mucho mejor. Lo importante en una Lonja es que cuando los vocales entran, de la puerta para adentro, deberían olvidar los intereses particulares y venir aquí a lo que se viene. Aquí no se viene a defender ningún producto, aquí a lo único que se viene es a poner el precio orientativo para que la gente que no dispone de esta información la tenga. Aquí muchas veces los vendedores piden subidas injustificadas porque no está para subir, y los compradores, por norma, piden bajar para comprar más barato.

La Lonja tiene una fuerte importancia como instrumento que recoge los precios.

Hay que tener en cuenta que hay gente que la única información de precios que tiene es la que les proporciona la Lonja.

En relación a las tres mesas en las que participa, cómo diría que está cada sector en este momento.


En el ovino, gracias a la exportación, la cuerda no aprieta tanto, pero solo en la exportación. Llevamos un año en que la hostelería está fatal, prácticamente cerrada y no se vende. El ganadero de leche tiene otro problema, es que tiene que vender el cordero sí o sí, aunque el dinero se lo sacan a la leche. El ganadero de oveja para carne, la vida nos da que estamos cruzando con razas de actitud cárnica y podemos cebar corderos y exportar.

El vacuno, con la crisis que hay en todos los sitios, también la vida nos da  la exportación porque si el consumo a nivel nacional también es bajo con la crisis se ha acentuado más. Las carnes que valen más precio cada vez valen menos.

En el porcino ibérico, después de pasar una crisis bestial de perderle un montón de dinero, parece que ahora va a remontar. Sobre todo porque ha habido ganaderos que se han quedado por el camino y al faltar algún animal, ahora la industria al tener precios bajos tiene una fuerte demanda.

¿Cuál está mejor de los tres?

No hay alegría en ninguno, el único sector que tiene alegría ahora mismo es el cereal. Siempre pasa igual, cuando hay una crisis, la gente que tiene dinero, que especula, invierte en materias primas. Por eso la subida de precios que hay ahora y por eso el cereal está como está.

¿ No habría alguna fórmula para evitar esta especulación?

Llevamos unos años que no se le puede aplicar ningún tipo de aditivo a la carne, pero en cambio tú puedes ir al super y comprar carne de otros países que tiene lo que nos prohíben. Estamos trabajando en una competencia desleal. En Europa está prohibido el maíz transgénico, pero el maíz que importamos es transgénico. Están prohibidos un montón de fitosanitarios pero pueden entrar alimentos cuyos cultivos han sido tratados con esos productos. El sector que más ha sufrido el cambio de moneda ha sido el campo. Nosotros todavía seguimos vendiendo en pesetas. Un lechazo después de reyes, que es la época del año más floja, valía 5.000 pesetas hace años, hoy vale 30 euros, que es lo mismo. Ese ha sido el problema principal. En Salamanca para  producir somos buenos, pero el valor añadido en el campo no está en producir, está en la comercialización, y aquí somos un pelin individuales pero nos comemos los mocos. No somos capaces de juntarnos y vender.