Política sanitaria con sanitarios al fondo

“Documento interno”. Así se leía en la marca de agua del archivo que me llegó el día 20 de abril. Lo reenviaba el coordinador de mi centro de salud y se titulaba “Documento de trabajo: propuesta a los equipos de atención primaria de organización para la atención presencial y no presencial en los centros de salud”. Siete folios procedentes de la Gerencia Regional de Salud que concluían con cinco preguntas que la Dirección Técnica de Atención Primaria planteaba para el debate interno dentro de los equipos, y posterior elevación de propuestas. Escayolado como estaba entonces, trasladé mis opiniones al coordinador una vez leído el “documento interno”. A los pocos días, concretamente el 28, ya lo leí destripado y troceado en una nota de prensa elaborada por el principal partido de la oposición en las cortes autonómicas y reproducida literalmente en algún digital.

¿Debate interno en los equipos? ¿Que los profesionales disciernan, propongan y sean escuchados? ¡Qué cosas tengo! Si ya hay políticos para debatir, discernir, proponer y ser escuchados a través de notas de prensa copiadas y pegadas, ¿a quién le va a importar lo que debata, discierna o proponga un vulgar médico de pueblo? ¿Para qué escuchar lo que diga?

No puede sorprender esto a nadie, y menos a los que en alguna ocasión hemos puesto negro sobre blanco, en columnas como ésta o en propuestas enviadas a los gestores sanitarios, ideas políticamente incorrectas, de las que no gustan ni a partidos ni a sindicatos, ni a ayuntamientos ni a plataformas. Quizá equivocadas, pero libres de siglas y de carnet. Quizá parciales y demasiado subjetivas, como todas lo son, pero vividas en el día a día de la consulta. Y de la consulta presencial, que ya cansa leer mañana, tarde y noche, sin filtro, sin justicia, tanta generalización de que no vemos a los pacientes. Claro que los hemos visto, incluso vestidos con bolsas de basura. Que se persiga al jeta, por supuesto, pero sin difamar a toda una profesión.

De ese “documento interno”, aireado en ruedas de prensa antes de que pudiera ser recogido cualquier fruto del debate en los equipos, podría decirse mucho, pero lo coherente es esperar y ver qué se hace finalmente, cómo se diseñan las agendas de trabajo, y de qué forma se plasma ese reparto de tareas diferente que sugieren desde la Gerencia Regional. Tiempo habrá de escribir algo sobre esas transformaciones tan inciertas que promueven.

Mientras tanto, desde el discreto y olvidado fondo de la escena, muy al fondo, lejos de ser escuchados, incluso recién atacada en su mismo núcleo nuestra deontología profesional por ley orgánica ante el aplauso obsceno de los diputados, miles de sanitarios contemplamos el debate sobre política sanitaria que sostienen los partidos y sus reconocibles aledaños. Es un debate sometido a otros intereses y presiones, en el que la opinión de un profesional siempre pesará menos, mucho menos, que la de cualquier político hábil en lo suyo como buena planta trepadora. Estamos en el decorado, nada más. No nos queda ya ni un “documento interno” que poder debatir a gusto.