Las aglomeraciones de padres para ver a sus hijos en los partidos, en el punto de mira

La Policía vigila los alrededores de los campos de fútbol para evitar que se incumpla la distancia de seguridad y se propague el virus

Un encuentro de fútbol base en La Salud sin público

Otro de los grandes problemas que se está viviendo en el regreso del fútbol base es el de las aglomeraciones de los padres y familiares que acuden, como no podía ser de otra manera, a las afueras de los campos de fútbol para ver a los niños, puesto que no se puede acceder al interior de los recintos con el fin de evitar la propagación del virus.

Sin embargo, diversos lugares de la provincia de Salamanca fueron colocados en el punto de mira después de que se produjeran escenas de tiempos anteriores a la pandemia, puesto que un amplio número de personas abarrotaban las vallas para poder ver in situ los encuentros de Liga en diversas categorías. Al no cumplirse con la distancia de seguridad impuesta por las autoridades, la Policía comenzó a patrullar por los lugares en los que había encuentros de Liga para evitar que hubiera percances.

Por ejemplo, Juan Hernández, que tiene un hijo en la cantera del Salamanca UDS, indica a este medio de comunicación que “lo que no se puede pretender es que yo no venga a ver jugar al fútbol a mi niño. Intentamos respetar todos los protocolos, pero somos muchos padres y a veces se hace difícil, por lo que lo mejor habría sido que dejasen acceder a los campos que tienen gradas. Ojalá esto se acabe pronto…”.


Así, Aitor López, preparador del Alevín del Pizarrales, tiene un punto de vista similar: “Entiendo que los padres vayan a ver sus hijos, ¿cómo no van a ir? Yo iría y me haría ilusión verle, era de esperar. Lo que hay que hacer es intentar buscar la fórmula más adecuada, yo tengo mis ideas y no sé si es mejor que entren dentro, porque tendrían que cumplir con todas las medidas… pero yo tampoco puedo ser policía”, relata el entrenador charro.

Por otro lado, David Herrero, el principal dirigente del Cabrerizos, tiene más suerte que otros clubes: “Aquí todo se ve muy bien desde fuera y no permitimos entrar a las instalaciones, porque habría que hacer un seguimiento a todo aquel que accede. Nuestro campo es amplio y los padres ven el fútbol un metro detrás del sitio en el que lo hacían antes. No hay aglomeraciones y la gente está bastante distanciada”, sentencia el presidente.

De este modo, poco a poco va regresando la normalidad, aunque es complicado que las familias no puedan ir a disfrutar de los más pequeños mientras juegan al fútbol después de más de un año de pandemia. Con civismo, todo es posible y la vuelta a la normalidad está más cerca que nunca…