Rugby

Ver partidos de rugby –ese “deporte de bestias practicado por caballeros”– en México me ha hecho darme cuenta de que, en Salamanca, en España, yo aprendí a jugar en francés… Y en los países de América donde lo practican, resulta que juegan en inglés.

Aprovecho para mandar un abrazo a mis compañeros del rugby, del CDU: a Javier Martín González y a Luis San Juan (quien sigue jugando, ahora en el San Isidro de Madrid) y a Martín, hijo de Luis, rugbier actual que ya juega con los senior… Y al señor San Juan senior, que sigue disfrutando de las andanzas rugberas de hijo y nieto.

No sé si alguno de mis pocos o muchos lectores sabrá de este deporte, pero permítanme confesar que no solo me gusta, sino hasta lo jugué –de pena, por supuesto–.

Y también les cuento que si en Salamanca la afición es poca, en México es prácticamente desconocido. Sin embargo, gracias a la globalización –y a la televisión por cable– veo buenos partidos, cuando hay mundial, algunos de la liga francesa –y de paso, practico el idioma–.

En América, el rugby tiene buena afición, y buenos equipos, en el cono sur; los Pumas –la selección argentina– han dado no pocos disgustos en los mundiales a los favoritos. Y exportan jugadores. O sea, que si Argentina es tierra de acogida… También es deportivamente exportadora: fútbol, baloncesto, rugby…

Del rugby recuerdo, además del deporte en sí, el espíritu. Y cuando veo algún partido me doy cuenta de que no se ha perdido; es un deporte en el que tonterías, las justas; los árbitros tienen micrófonos que oye todo el mundo y, sin aspavientos, regañan a los jugadores cuando, por ejemplo, sobreactúan: “ya pité la falta, no quieras sacar más”, le escuché alguna vez a un referee.

Los jugadores se parten la madre –mexicanismo de hoy, ya que estamos en el mes maternal por excelencia–, pero con nobleza: tu propio equipo te mira mal si haces una jugada prohibida, como agarrar del cuello.

En cuestiones menos “intensas”, les diré que, como los comentaristas son argentinos, también me he dado cuenta de que a mí me enseñaron a jugar al rugby en francés; que lo que para mí era una mêlée –y medio mêlée el jugador que introduce la pelota en esa impresionante masa humana– para los argentinos, uruguayos, chilenos… es un scrum –apócope de scrummage, dice Wikipedia en inglés– y el jugador, medio scrum.

Respecto a la palabra que en rubgy se usa para gol, cuando jugaba, nosotros marcábamos ensayos –pocos, la verdad, éramos malones–, calco, ya les digo, del essai francés, que resulta que es calco del try inglés… Que también marcan los argentinos.

Les recomiendo, acá y allá, que, cuando puedan, vean partidos, seguro que les llama la atención… Y no, si a alguien le da por wikipediar, el Ignacio Martín rugbero que incluso ha jugado en la selección española no soy yo, pero no deja de haber una cierta ironía en ello. Vamos, que fui un try, un essai… que, si hubiera sido bueno, habría podido jugar en los Sarracenos… Los Saracens, equipo inglés fundado por filólogos y que, tras haber sido campeón, ahora anda penando en categorías inferiores…

Como dicen en México, andaba de ocioso en Internet y me encantan los datos… que no sirven para nada… O casi.

 

@ignacio_martins

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