Un slogan y un personaje

“El hombre nunca es sincero cuando interpreta su propio personaje. Dale una máscara y te dirá la verdad”.

(Oscar Wilde)

ENTRE PUENTES

UN SLOGAN Y UN PERSONAJE

La actual campaña implantada en Madrid, como motivo de elecciones anticipadas, ante la sospecha de lo que se creía una conspiración entre otros partidos (Ciudadanos + Psoe), de presentar una moción de censura a Isabel Ayuso, presidenta sustentada amen de Ciudadanos por Vox, me temo que fue un delirio no ya de Ayuso, sino de aquellos que dirigen sus tácticas y movimientos. Dicho esto, y sin entrar en discusiones retoricas de verdades y mentiras: Lo que realmente resulta preocupante es la estrategia de tensión, que esta Señora ha propuesto como cartelera de campaña: COMUNISMO O LIBERTAD- y a su vez arremeter con aspereza y tono amenazante de un apocalipsis, si la ciudadanía madrileña no vota sus consignas, y se une a su voluntad; y ciertamente el anatema lanzado cuanto menos debería ser un punto de reflexión a la sociedad madrileña, que se me antoja suficientemente inteligente, sensata y lógica para que con estas proclamas como otras muchas que ya se dieron cita en la Villa, estén provistas de unos resentimientos caducos, como forma de liderar una crispación fuera de lugar, con tono abrupto,  contra sus opositores políticos.

El discurso caprichoso y como digo anatema fulgurante, ya fue utilizado, y diseñado en  otros tiempos de la recalcitrante   historia pasada de la vida española:

“O RINDE ESPAÑA UN SUPREMO ESFUERZO, SUMANDO ENERGÍAS DE TODOS SUS CIUDADANOS O DESAPARECE COMO NACIÓN, SEPULTADA BAJO LA OLA ROJA DE MOSCU”; advertía el periódico- La Época- allá por 1934. Al mismo, se unieron escritores, políticos periodistas propagandistas para instalar y propagar la mentira, que luego tuvo desastrosas consecuencias, que termino en represión atroz y una cruenta guerra civil, y permítanme decir, que por las arengas en los pulpitos, algunas veces parece, que  algunos estarían dispuestos a promover otra “contienda”... Hoy parece evidente no existir ese riesgo, sin embargo, con buen sentido común, serenidad, educación y moderación, se debería tener cuidado con las citas, pancartas y llamadas ante la tentación por parte de algunos grupos exaltados utilizar la violencia como arma de cambio político, inspirada en los discursos y afirmaciones que hoy están trasnochadas, no tienen sentido para exacerbar los sentimientos de unos ciudadanos en su mayoría sensatos, que votaran según su leal saber y entender, y además lo harán con absoluta libertad, libertad que muchos de ellos fueron capaces, y valientes de conquistar, no le hacen falta a este pueblo proclamas, griterío y formulas preñadas de odio, para nombrar un gobierno autonómico, que mire cuanto menos por la paz, y la convivencia sin tener que excitar las emociones de los seguidores para acumular votos, cuestión: que me parece reprochable, y, un miserable postulado.

Da la impresión; o al menos es una apreciación mía- ya se verá-, que se está creando un personaje, una especie de figura contestaría, que enarbole la bandera, se acerque a los ciudadanos, expresando aquello que quieren oír, ver y sentir ante este despropósito turbio, que ha producido la pandemia, antes de que el ciudadano se dé cuenta, se haga preguntas, o mire la situación con ojo crítico y exigente, no será fácil, y se dejara llevar por el señuelo de promesas inalcanzables, tal como siempre ocurrió en política de los unos y de los otros… Pero vuelve a darme la sensación con la Sra. Ayuso que, cuando las cosas vuelvan a su cauce, y la calle recobre la certidumbre, y el funcionamiento laboral cotidiano, el pueblo de Madrid, pensará, razonará y decidirá… que el personaje ha quedado al descubierto… veremos.

Vivimos tiempos de exaltación del triunfo personal. Llega a ser apetecible convertirse en alguien conocido y reconocido. Sin embargo, dicha pretensión conlleva un alto peaje: la creación y encumbramiento del personaje. Uno se acaba creyendo ese rol social, se apega a él y lo puede pervertir, precisamente Madrid tiene ejemplos de sobra-. Es la esclavitud del personaje, al que siempre se recurre cuando uno anida en el vacío.

Estaremos atentos, Madrid también es nuestro, tanto que lo necesitamos… verdad.-

 

                Fermín González salamancartvaldia.es       blog taurinerias