Casa Samuel, más que un casa de acogida.

Aquí estamos una semana más para dar voz a un grupo social que se encuentra en riesgo de exclusión en nuestras sociedades. Cáritas Diocesana de Salamanca, desde hace muchos años, trabaja duro para terminar con los prejuicios sobre los enfermos de VIH y Sida, que será el tema entorno al que girará nuestra columna de hoy.

Nuestra pretensión es visibilizar a este colectivo y que mejor manera de hacerlo que desde lo más personal y desde nuestra propia experiencia como voluntarias. Queremos hablar de la estigmatización que sufren estos enfermos en numerables ocasiones. Creemos que muchas veces es causado por el desconocimiento de aquellos que juzgan sin saber lo que hay detrás de cada rostro o detrás de cada historia. Nosotras, cuando comenzamos este voluntariado, también tuvimos un cambio de percepción tras unas jornadas que celebró Cáritas, dónde supimos ver la suerte que tenemos por la vida que nos ha tocado vivir y por las circunstancias en las que nos encontramos.

Estas personas hablaban desoladas de su pasado: vidas rotas, un ambiente familiar complicado, precariedad económica, malas compañías, una etapa juvenil convulsa… Cada historia de esa jornada, que recordamos como si hubiese sido ayer, nos rompía un poquito más que la anterior. De ahí parte nuestro compromiso, de solidarizarnos con esas personas que lo han pasado mal y lo siguen pasando a día de hoy, de cambiar nuestra forma de pensar y eliminar nuestros prejuicios y de ayudar en la medida de lo posible. Si esto te ha hecho reflexionar, vamos a contarte cual es la tarea que realiza Cáritas para hacer la vida de estas personas un poquito más feliz.

El virus de inmunodeficiencia humana, más conocido como VIH, es el retrovirus que ataca al sistema inmunitario de la persona infectada. Y el síndrome de inmunodeficiencia adquirida, el SIDA, es un conjunto de síntomas que aparecen cuando la infección por VIH ya está muy avanzada. Además, se propaga por el contacto con la sangre, por mantener relaciones sexuales sin protección y por lactancia materna.

La medicación que deben seguir las personas que estén infectadas por este virus es el tratamiento antirretroviral, una serie de medicamentos que no curan la infección, pero que ayudan a las personas seropositivas a tener una vida más larga y sana. Además, también ayuda a que el riesgo de contagio disminuya.

Para ayudar a estas personas, hace 25 años se creó la Casa de Acogida Samuel, y su labor consiste en atender a aquellas personas que estén infectadas por el virus y que necesitan ayuda para afrontar la enfermedad. Además, la acción que realizan se basa en dos ámbitos: la intervención comunitaria, donde se ayuda a estas personas de manera externa con acogida, información y acompañamiento personal; y la Casa Samuel, en la que se les ofrece a los enfermos en la fase avanzada de su enfermedad un alojamiento que cubre sus necesidades básicas, sociosanitarias, humanas y psicoafectivas.

Sin embargo, a pesar de la pandemia del COVID-19 la labor de Casa Samuel no se ha visto interrumpida en ningún momento, retomando poco a poco la nueva normalidad y adaptándose a la situación. 

Casa Samuel es más que un centro de acogida. Es amor. Es comprensión. Es familia.

Gracias por vuestra gran labor.