Coraje, generosidad y prudencia...

Bertolt Brecht afirmaba que: “Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años y son muy buenos. Pero también están los que luchan toda la vida: esos son los imprescindibles”. Ningún hombre es libre. Eso sólo se lo creen los niños, los idiotas o los amorales.

Juan es mayor que sus compañeros porque repitió un curso de primaria. Al acabar el primer trimestre le han quedado más de la mitad de las asignaturas. En la entrevista con el orientador del IES ve que le dan la razón en todo.

Es cierto Juan que te tienen manía, quizás te traten con demasiada severidad. En ocasiones más que a tus compañeros que hacen lo mismo que tú. Fallaste al principio y ahora es muy difícil enmendar tu imagen. Los profesores son seres humanos como tú, y los haces sentirse inútiles y menospreciados con tu actitud, pues ellos quisieran enseñarte y no los dejas. No prestas atención en clase ya que te pasas las clases mirando por la ventana o enredando cuando no mirando a la tal María. Aunque nunca te lo dirán te tienen miedo, pues les haces perder la compostura más de una vez, y tus amistades no son las más adecuadas para un chico de tu edad. Debes acercarte al profesor que te caiga mejor y tratar de ganar su confianza, habla con él, y cuéntale, si quiere escucharte, tus inquietudes. Es verdad que los libros pueden parecerte un rollo, pero no te pasa sólo a ti, nos ha pasado a todos, pero ahora eres tú el que está al otro lado de la mesa. Busca la ayuda de tus profesores. No mires a tus compañeros como una pandilla de mocosos, piensa que tú has madurado antes y puedes ayudarlos. Si en casa no puedes estudiar ante la disyuntiva de la televisión, la videoconsola o la nevera, busca compañeros para trabajar en equipo, para ir a la biblioteca, te estimularán. No pienses que en tener un trabajo está la solución, pues aunque en un principio puede parecerte que el ganar un sueldo es la solución a tu vida, al cabo de unos meses te darás cuenta de que no es así. Al principio cualquier trabajo parece bonito, pero al cabo de un tiempo la escoba y la carretilla te serán antipáticas. Querrás aprender pues los que entran en la empresa con una titulación se hacen pronto con la confianza del jefe.

Juan todavía no sabe que la vida se vive una vez y que tiene mucho valor. Todos tenemos un lugar en este mundo que podemos llenar a nuestra manera como el que decora su casa. Miles de personas a lo largo de su existencia se relacionan con nosotros, y algunos llegan incluso a depender de lo que hacemos. En nuestra adolescencia nos preparamos para lo que ha de llegar. Hay que tener coraje y un poco de picardía para conseguirlo.

Fernando Savater lo resume en pocas palabras: “Después de tantos años estudiando la ética, he llegado a la conclusión de que toda ella se resume en tres virtudes: coraje para vivir, generosidad para convivir y prudencia para sobrevivir”.