Tanto monta

Si hay una pareja de dirigentes que destaca claramente en la historia de España, esa es la de los Reyes Católicos, Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón. En un reinado lleno de importantes acontecimientos -reunificación de los reinos de Castilla y Aragón, conquista de Granada, descubrimiento de América. alianza con Portugal, primeros cimientos de un ejército nacional, adopción de los primeros Códigos, etc.- se fraguó la primera unidad de España.

El azar –y los votantes- han querido que coincidan al frente de la Comunidad de Madrid y de la Alcaldía de la capital dos políticos, pertenecientes al mismo partido, con un balance muy positivo en la gestión desempeñada al frente de sus respectivos Organismos. La positiva opinión de esa gestión es tan generalizada que ha terminado siendo asumida por ciudadanos y estamentos que últimamente no se habían distinguido por su proximidad al Partido Popular. Según apuntan las encuestas, existe la posibilidad de que Isabel D. Ayuso revalide su cargo tras el recuento del próximo 4-M.

No menor estima y bagaje de aciertos exhibe el actual alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida. En los escasos dos años al frente de su cargo, ambos políticos se han distinguido por la eficacia de sus medidas y la buena conexión con sus gobernados.

Por ser Madrid el corazón de España, todo lo que allí se cuece tiene mayor repercusión. Es el mejor escaparate para poder “vender” sus promesas y, de ahí el empeño de los políticos para llegar a dirigir los destinos de los madrileños. El bipartidismo que ha imperado en España durante buena parte de este período democrático ha hecho que populares y socialistas se hayan alternado en el gobierno de los madrileños –cuando la ocasión lo requería, apoyados en partidos especializados en vender sus favores al mejor postor. Sería de ingenuos pensar que estos dos partidos poseen en exclusiva la fórmula de la efectividad. Ambos han tenido luces y sombras que los votantes han procurado poner de manifiesto. Siempre que llega una consulta electoral, gobierno y oposición conocen perfectamente el ambiente que se respira previamente. Antes del comienzo oficial -conscientes de estar faltando a la legalidad-, ya se inicia un calentamiento de motores disfrazado dentro de las oportunidades que ofrezca cualquier acontecimiento, ya sea oficial o particular.

En esas estamos. Ya ha comenzado la campaña electoral para el 4-M y las encuestas echan humo. Las empresas que han demostrado su profesionalidad aproximándose más al resultado final pronostican un claro triunfo a la candidatura de Isabel D. Ayuso. Triunfo que en algunos casos se acerca a la mayoría absoluta. La actual oposición hace lo que puede para contrarrestar la amenaza; unas veces –las más- acudiendo a la mentira descarada, otras, a procedimientos más rebuscados. Cuando el peligro es patente y se le ve llegar, se pierde el control y se incurre en verdaderas aberraciones. Hemos tenido una prueba de lo que digo con ocasión del debate a seis bandas celebrado en los estudios de Telemadrid.

De lo que allí se vivió, encontré la mejor definición en la respuesta que un periodista dio a la pregunta que le formularon sobre quién había resultado vencedor del debate: “Isabel D. Ayuso, porque no lo perdió”-contestó. Efectivamente. Después de la parcial “entradilla” de los conductores del programa, unos por naturaleza y otros por rencillas, el debate se convirtió en un combate “cinco contra una”. Nadie fue capaz de reconocer ni uno de los muchos aciertos que han existido en la ejecutoria de la actual Presidenta de Madrid. Es muy posible que alguno de los intervinientes tenga una opinión distinta cuando pueda ver la posibilidad de participar en ese mismo proyecto. Se defendió con hechos, sin faltar a la verdad y sin necesidad de insultar a nadie ¡Y no pudieron con ella! A partir de ahora, si a la reina Isabel se la apellidó la Católica, a la candidata popular habrá que darle el sobrenombre de Isabel la Valiente.

En el lado contrario, cada interviniente decidió atacar a la popular porque poco o nada podían aportar a la hora de proponer alternativas más eficaces. A la vez, cada uno dentro de su esfera, se cuidó muy mucho de preparar el terreno para posibles futuras alianzas. Ello obligaba a intercambiarse reproches por no haber aceptado las propias proposiciones. En el colmo de la desfachatez, asistimos a flagrantes contradicciones del candidato socialista que, en el mismo debate, llegó a garantizar su negativa a coaligarse con Podemos, para implorarle su apoyo al final del mismo. También llegó a prometer bajar los impuestos a pesar de que su gobierno dice todo lo contrario. La seriedad que ha caracterizado la trayectoria del candidato Gabilondo se derramó por el suelo esa noche. El portazo dado por Podemos y Más Madrid, en el debate organizado por la SER, ha remarcado la escasa hechura democrática de quienes sólo condenan la violencia según el lado de donde proceda, y la poca tolerancia de quien, teniendo la razón, se opone a cualquier contraste de pareceres. Como siempre, quienes han vivido del populismo, intentarán sacar tajada del incidente.

Que las elecciones del 4-M hay que extrapolarlas al resto de España es algo real. Tan real que le ha faltado tiempo al director general de encuestas al servicio de la Moncloa para hacer pública la que le encantaría a su amo. Se ve que a Sánchez se le hacen los dedos huéspedes, y el último empujón para calentar la campaña a su favor ha sido el empleo del BOE para involucrar al Jefe del Estado en un claro acto de parcialidad y, de paso, atacar al Partido Popular. Aquello que de siempre ha sido considerado como incorrecto, según los buenos usos y costumbres de la democracia, no le ha dado vergüenza al PSOE para saltárselo a la torera: convertir el BOE en un panfleto. En el preámbulo de la L.O. 5/2021 sobre derogación del artº 315.3 del Código Penal (para despenalizar la violencia de los “piquetes informativos”) se hace lo que NUNCA habíamos visto: atacar a un partido político como único responsable de la presente crisis y de todos los males venideros. Sólo ha faltado incluir una Disposición Transitoria que indique: “El Partido Socialista Obrero Español es el más progresista de España y del resto del mundo. Sépase que la presente Ley Orgánica fue idea de nuestro preclaro Presidente, Excmo. Sr. D. Pedro Sánchez Pérez-Castejón”.

Este gobierno tan progresista es el mismo que ha permitido a los actuales responsables de la Generalidad catalana su negativa a facilitar la vacunación de los integrantes de la Policía Nacional y Guardia Civil destinados en esa Comunidad. Solo cuando el asunto ha salido a la luz pública han querido justificar lo que no es más que la amenaza de algunas fuerzas políticas que le mantienen en la Moncloa, y ante las que se ve con las manos atadas.

Afortunadamente, a los votantes, y mucho más a los madrileños, ya no se les puede engañar más veces. Saben qué los espera si vuelven a escuchar los cantos de sirena de la izquierda. Una izquierda que ve cómo, una y otra vez, se le canta las cuarenta desde Bruselas. La pujanza de esta Comunidad de Madrid y la acertada gestión que están llevando a cabo sus actuales dirigentes auguran un futuro muy halagüeño si continúan en sus puestos. No obstante, quedan diez días de campaña y aún veremos cosas más graves Y, sobre todo, el que se considere un verdadero demócrata tiene la obligación de acudir a la urna para expresar su opción. Luego, no vale quejarse.