Ciudad Rodrigo al día

 

25 de Abril en Lisboa

Uno se pregunta si no habría que inundar de claveles las calles para pacificar las tensiones entre los líderes o lideresas que las protagonizan

Fue el  25 de Abril de 1974 y en nuestra vecina Portugal a la música y la letra de "Grandola Vila Morena", las Fuerzas Armadas de este país se sublevaron contra la dictadura salazarista encarnada por Marcelo Caetano, para traer la democracia. En España el impacto fue enorme y aunque no tuvo efectos inmediatos, el franquismo ya en sus últimos estertores, le quedaba poco más de un año de vida, recibió un golpe de efecto y la oposición española se llenó de ilusión y moral triunfadora.

Tanto es así que grupos de demócratas españoles nos atrevimos a cruzar la frontera y a participar en la gran manifestación del Primero de Mayo, incluso a cara descubierta y con pancartas de adhesión al nuevo régimen.

Todo discurrió en paz y alegría y el símbolo fueron los claveles, no en balde fue bautizada " la revolución de los claveles". Era emotivo ver en los cañones de los fusiles de los soldados en las calles, un clavel rojo. Y así sin odio ni rencor se dio paso de una dictadura de casi 50 años, a una democracia.

Guardando las distancias y viendo el odio y las amenazas que se están produciendo en unas elecciones autonómicas como las madrileñas del próximo 4 de Mayo, uno se pregunta si no habría que inundar de claveles las calles para pacificar las tensiones entre los líderes o lideresas que las protagonizan.


Portugal, celebrará a pesar de la pandemia este 47 aniversario de aquella revolución pacífica y ejemplar, no en balde se puso también fin a una "pandemia" que oprimía al pueblo luso de forma igualmente contagiosa. Prueba de ello era la vigencia hasta entonces del llamado "Pacto ibérico", firmado entre Franco y Salazar, para que todo estuviera atado y bien atado. Un pacto que tuvo uno de sus eslabones en el encuentro celebrado entre ambos estadistas en Ciudad Rodrigo a principio de los cincuenta del siglo pasado.

Ahora, con los vaivenes que siempre la política produce, el recuerdo de aquellos días lisboetas respirando libertad a pleno pulmón quieras o no te rejuvenecen al menos moralmente y te traen una nostalgia que ayuda a restañar las heridas de una realidad que los extremos se empeñan en repetir. Por ello hoy 25 de Abril, vuelve la letra entrañable y revolucionaria de "Grandola Vila Morena, Terra de fraternidade....en cada esquina un amigo, en cada rostro igualdad, a la sombra de una encina de la que no sabía su edad... el pueblo es quien más ordena... Grandola Vila Morena..."

Miguel Cid Cebrián