Canto a Francisco Brines

Para Francisco Brines y Francisco Bautista

 

Francisco Brines, en su lectura de Para quemar la noche, preparada por Francisco Bautista, hoy sábado 24 de abril me ha llevado a pensar en Luis Cernuda. Ambos saben entrar muy adentro de la experiencia vital de la vida. Sus palabras hacen gravitar la realidad en torno a ellos, como dos soles oscuros en dos universos iguales al nuestro. En ellos se cumple una estética donde las cosas se vuelven reales.

 

Canto a Francisco Brines

 

Por eso yo ahora desde mi lenguaje todavía no aprendido,
ni dominado,
ni convertido en una extensión de mi espíritu,
le canto
en un silencio ahormado a mis palabras.
Le digo cómo sus caudales de poesía irrigan con sus libros nuestras horas
fecundas y menos tristes.

La vocación nos viene en la elección de nuestros nombres desde antes de nacer
a la carne y a la otra vida de lo alto
cuando le damos nuestro sí a la inocencia
embriagada en el asombro y el olvido.
La elección nos llega a nuestras páginas en blanco como llegan a los árboles los pájaros
del cielo sin razón alguna,
sin ciencia,
sin vocabulario,
como pasa con los cuerpos torpes el uno sobre el otro en la música de la madera de su instrumento espiritual.

Brines, Cernuda, Rosales...
La voz con su espacio nos permite ocupar un tiempo en este mundo sin materia
ajena a los sentidos,
sin nostalgia
no desprendida del asunto de ser humanos,
sin tedio
no caído del fruto del placer permitido por la sangre,
sin oscuridad
no presente al otro lado de la noche donde vemos solo por el tacto de nuestras manos cansadas.

Por eso yo le canto en gratitud de su bautizo
de ser para el camino de mi sueño un castillo
elevado en la otra orilla de la creación
donde no se puede saber nada salvo esto de la piel posada al beso de unos labios.

 

 

 

 

Xalapa, Veracruz, México
24 de abril de 2021
Juan Angel Torres Rechy
torres_rechy@hotmail.com