¿La libertad es solo para los coches?

Quizás alguien desconozca la atracción de clientes caminando por un supermercado, pero si la alternativa es un rodeo de hasta el centenar de metros parece bastante evidente (salvo si se es concejal gobernante) la decisión de muchos de ellos.

Paseando por la ciudad siempre se descubre algo nuevo. La semana pasada pude atestiguar un atisbo de cambio en la propensión a usar y tirar, despilfarrar, consustancial a estos tiempos. Por fin conservan mobiliario urbano con una acción tan sencilla como pintar un banco en vez de cambiarlo antes de tiempo por otro nuevo. Pero en la percepción municipal sobre la movilidad sostenible no se vislumbran mejoras más allá de apariencias. Recordemos por enésima vez que, según los únicos datos oficiales disponibles, el 60’5% de la movilidad interna se realiza caminando.

En primer plano evidencia del paso de peatones borrado, en la mediana la prueba de su necesidad.

La Avenida de Portugal tiene el dudoso honor de ser la calle con más accidentes en 2020, nada nuevo a lo largo de los años. En la actual política de transparencia, iniciada por el entonces alcalde y hoy presidente de la Junta, las Memorias de la Policía Local (si se hacen públicas) apenas son un remedo de las anteriores. Por ello no sabemos si entre sus 17 accidentes hay atropellos, salvo que han bajado como el resto de datos. Aunque este año no es comparable a otros por la pandemia, siempre es bienvenida esa notica.

Desde este paso de peatones hasta el situado al fondo (si se fijan bien pueden ver el semáforo) hay 146 metros de distancia.

Ya he mencionado el buen diseño de la última reforma de esa calle, con pasos de peatones a distancias razonables entre sí. Lamentablemente duró poco, utilizando como pretexto un repunte de atropellos tras la obra. Todos los años los datos señalan como principal responsable en esto al conductor, el 80% de los casos en 2020. A pesar de ello no tomaron medidas para optimizar la seguridad del peatón y sí la del coche, eliminando pasos de peatones en vez de mejorarlos y poniendo vallas. Pero los itinerarios ineludibles no desaparecen, como algún supermercado que dejaron sin paso, y la alternativa de dar rodeos no es ciertamente un aliciente para quien mayor esfuerzo hace al desplazarse. Una mera observación del estado de la hierba en la mediana lo deja claro.

Imagen de Google de febrero de 2010. Este paso de peatones se ha trasladado hacia la derecha, al contenedor de metal y la furgoneta blanca aparcada, desde donde se ha hizo la foto anterior.

A la vista de ello nuestros munícipes gobernantes han decidido intervenir, y en vez de reconocer el error tomando medidas adecuadas y realistas siguen contumaces. Limitan el paso con cintas de plástico entre árboles, rodeadas convenientemente dado que la alternativa no es viable. El próximo paso será… ¿poner vallas en la mediana? En vez de hacer permeable y segura la Avenida de Portugal pretenden convertirla en frontera y un lugar peligroso. Alardean de sostenibilidad y cambio de paradigma en la movilidad, pero pintar señales de 30 km/h en el suelo no es suficiente. Tampoco se pueden poner vallas al campo. Si de verdad hubieran entendido los nuevos tiempos, resolverían este conflicto a favor del peatón. Alejar en exceso cualquier limitación de velocidad los convierte en inútiles según los manuales existentes o la mera práctica.

Imagen de Google de mayo de 2012 con el paso de peatones a la altura del supermercado. De vida efímera, llegó con la remodelación de la Avenida de Portugal y pronto desapareció.

Y no hace falta mucha tecnología. Levantar un paso de peatones a la altura de la acera, para impedir físicamente el exceso de velocidad, es mucho más eficaz que cualquier señal luminosa a las que se han aficionado últimamente y dejan de funcionar al poco tiempo. Como las pantallas dentro de los autobuses. Comprar cosas de eficacia dudosa se asemeja al despilfarro.

¿Se acuerdan de los bolardos retractiles nunca utilizados?, pues las actuales cámaras de control de acceso llevan un camino parecido. No conocen su efectividad, o no registran las multas o no las ponen. Y el movimiento de vehículos por zonas peatonales no apunta al escrupuloso cumplimiento de las normas por sus usuarios. Pues ahora gastaremos 2’2 millones de euros públicos en una “ciudad inteligente” para los barrios trastormesinos. ¿Conocen de verdad la ciudad?. Ciertamente a sus vecinos sí pues suelen ganar por goleada.

Como hay que ser justos, a la derecha el espejo colocado por el Ayuntamiento para facilitar la salida de vehículos desde la calle detrás de la foto. Es el Teso de la Feria, cruce peligroso con un supermercado y parada de autobús. Les ha costado pero ahí está.