Carta de Iría

Iría, en su última foto

Ya no estoy a vuestro lado, he cruzado el Gran Parque que tenemos que atravesar todos los animalitos de compañía, es un viaje de ida que no admite retorno. Por eso no responderé a vuestra llamada, no saltaré  o correré cuando vea vuestra silueta recortada en el eterno horizonte, ni moveré el rabito esperando con impaciencia la próxima caricia.

 Llegó  el momento en que tenemos que separarnos, y os prometo que es  en contra de mi voluntad. Ahora he de hacer la vida por mi cuenta, sin que “mami” me diga: Irita toma esto y no arañes allí o allá”  os prometo que volveremos a encontrarnos. Os recordaré por lo que fuisteis, por lo bien que os portasteis conmigo, por todo lo que me quisisteis, por lo mucho que luchasteis para que viviera. El esfuerzo era vano, el cáncer, linfático se apoderó de mí cuerpo. Mis médicos estuvieron siempre pendientes, no me gustaba nada, ¡pero nada de nada, estar ingresada en la Clínica!  Lo soporté. Ya me he ido,  mami, y la máscara de entereza que pusiste en el momento final, sé que no era verdad,  sé que el corazón lo tenías partido. Gracias por aparentar ser fuerte, el “jefe” que también fue mi papi… dile que estoy a su lado, qué escuche y sentirá como subo a la cama y me meto debajo de las sabanas. No quiero veros tristes, o Enriquito va sufrir mucho, fue un buen compañero de juegos, cómplice de travesuras… ¡te quiero Enrique!  Recordar  los buenos momentos que pasamos juntos, todo lo que nos quisimos en los dos años que tuve de vida…

No digáis que no queréis tener más animales, ya que eso me hace pensar que el tiempo que estuve con vosotros no os pude hacer feliz. Por favor, que mi marcha no sea en vano, que sirva para que otra gatito, con el tiempo, pueda ocupar mi lugar y llegar a ser tan feliz como yo  he sido.

Y por último os doy las gracias por haberme amado como lo habéis hecho, por haberme alimentado y cuidado, por haberme hecho sentir la gata más especial del mundo. 

 Me tenéis aunque no podáis verme,  os seguiré esperando a la llegada a casa, si alguna vez fallo, no os preocupéis, estoy explorando un eterno cielo azul… llegará nuestro reencuentro  mi amada familia.

No lloréis, por favor, ya terminó mi sufrimiento.

 

Me despido con millones de frotes.

Vuestra querida  Iria