La literatura según Castilla y León 

Decía Delibes “si el cielo de Castilla es alto es porque lo habrán levantado los campesinos de tanto mirarlo”. Frase tan cierta, que aun alzando el brazo en el lugar más alto de la meseta, no alcanzarías ni siquiera a rozarlo.

En mi trayectoria como estudiante  siempre me han llamado la atención las apariciones furtivas, a la par que indiscretas, de Castilla y León en los relatos y fragmentos de Literatura. También aparece en la flamante biografía de los autores. Castilla y León está en todas partes y la literatura en toda en su anchura.  Ancha es Castilla y llamativa su importancia en los libros legados por aquellos que pusieron un pie en esta tierra. Épica es su aparición en el “Cantar de Sancho II y el Cerco de Zamora” con la muralla zamorana haciendo girar la trama. Seguimos soñando con que “La Celestina” tome lugar en Salamanca y que el actual Huerto de Calixto y Melibea fuera testigo de las idas y venidas de Fernando de Rojas que, buscando entre las flores, encontró su historia y sus personajes. Si miramos al este, nos topamos con las huellas de los santos andariegos. Sus llamas y heridas de amor vivo y divino acompañan a San Juan de la Cruz y Santa Teresa de Jesús en sus vicisitudes. Dichosa fue aquella provincia abulense que acompañó a Fray Luis de León en sus últimos días. Y, volviendo a orillas del Tormes, vemos a un ciego mendicante estamparle la cabeza a un tal Lázaro contra el verraco de piedra salmantino. Si saltamos un poquito en el tiempo, Cervantes elige nuestra ciudad para ambientar su comedia “La Cueva de Salamanca” y queda para siempre “enhechizado” por ella. Soria toma protagonismo en “El Monte de las Ánimas” de Bécquer y sigue dando escalofríos cada día de Todos los Santos. Sin movernos de aquí, podemos recordar los años felices de Machado junto a Leonor. “Caminante, no hay camino, se hace camino al andar” evoca a “El Camino” del vallisoletano Miguel Delibes que tan presente tenemos este año. Merecido tiene su lugar en nuestra literatura. Salto hacia atrás para volver con Unamuno y su calle de La Compañía. Qué hubiera escrito él en estos días nuestros. Me quedo aquí, en Salamanca, para recordar a Carmen y a su ya eterna boina. Tantos momentos nos han dado sus escritos...

Las clases de Literatura me han vuelto a demostrar la suerte que tengo de estar en una región llena de cultura enriquecedora y de su importancia en la actualidad. Qué sería de nosotros sin el legado de nuestros escritores. En el centro en el que estudio, el departamento de Lengua y Literatura vuelve a hacer una gran labor divulgativa honrando como se merece al inolvidable Miguel Delibes, aunque a alguno no le guste. Tanto nos queda por aprender de nuestros ilustres castellanoleoneses…