La felicidad o bienestar subjetivo es también mi responsabilidad 

Cansado de escribir textos críticos, quiero cuidar mi salud y la suya, dando un giro durante varias semanas. Hablaremos de cosas positivas.  Espero que me entienda. Volver a uno mismo y con los que queremos es la mejor manera de reconciliarse con la vida.

¿Cómo ser más felices?

“La felicidad” es el término popular, difícil de definir, porque es una aspiración a un  bienestar que colme todos nuestros deseos. Muchos libros de auto-ayuda la prometen. Personalmente creo que la felicidad  no existe, al menos en el caso de los humanos, salvo delirios de diferente origen.

La psicología es un poco más precisa, distinguiendo:

 El bienestar subjetivo: cada persona puede hacer una valoración personal de su grado de bienestar, tomando como referencia sus propias aspiraciones y logros. Por ejemplo, si usted puede decirse a sí misma: “la vida me ha dado lo que me puede dar, me siento bien, conforme a mis aspiraciones y propósitos vitales”. 

EL  bienestar objetivo:   es la aplicación de una serie de criterios profesionales sobre la salud, trabajo, relaciones,   recursos personales, familiares, comunitarios y la sociedad donde se vive.  

¿Qué debo hacer para tener bienestar personal  (subjetivo)? Ser feliz, en términos populares.

Esta semana comenzaremos por algo muy importante:  responsabilizarme de nuestro propio bienestar. Nadie te puede sustituir, depende fundamentalmente de ti mismo.

 Con frecuencia cometemos el error de creer que no  estamos bien por culpa de los demás, la mala suerte, etc. Es verdad que los demás pueden facilitarnos el bienestar, dificultarlo o incluso hacerlo imposible.

Hay muchas cosas que dependen de nosotros mismos. Lo inteligente emocional y racionalmente es hacerse cargo de ellas. Por eso es importante preguntarse, analizar nuestra vida, tomar decisiones y cambiar lo que podamos mejorar:

1º.- ¿Qué puedo hacer por mismo para tener un estilo de vida más saludable?  Atender a los cuidados médicos, comer  y beber de forma saludable, dormir bien,  hacer ejercicio físico y pasar tiempo en contacto con la naturaleza.

2º.- ¿Qué puedo hacer para mejorar mis condiciones de trabajo y mis relaciones humanas en mi lugar de trabajo? Y si estoy jubilado: ¿Cómo organizarme la vida de nuevo?

3.- ¿Cómo puedo organizar mi tiempo de ocio y aficiones para disfrutar más de todo lo que la vida me puede ofrecer?

 Estos tres aspectos esenciales se encierran en uno, porque somos personas para el contacto y la vinculación. Si me responsabilizo de mi bienestar, lo más inteligente  es  también  responsabilizarme del bienestar de los demás. No hay bienestar si me sé y siento solo. Por tanto, la cuarta pregunta es la fundamental: 

4º.- ¿Cómo puedo mejorar mis relaciones de pareja, con la familia, las amistades, los vecinos y dentro de la comunidad donde vivo?

En la vida dependemos de los demás en muchos sentidos, pero la actitud de culparles de nuestro malestar no es la mejor. Puede que en algunos casos también los demás tendrían que cambiar, mejor si lo consigues, pero no prescindas de lo que tú puedes y debes hacer. Lo que tú puedes hacer está bajo tu control.

 ¿No te preguntes solo que deben hacer los demás por ti, sino que puedes hacer tu por ti mismo y por las personas con que convives?  

No esperes, ni exijas la felicidad, salvo que creas en el Paraíso.  Y si es así, ya sabes que tendrás que esperar a la “otra vida”. Aún en este caso, recuerdo que una mujer muy vieja y muy creyente, a diferencia de Santa Teresa (“muero porque no muero”, llegó a escribir),  me dijo lo siguiente: “Yo creo en la otra vida, pero como es eterna tengo mucho tiempo para vivirla, no quiero morirme y seguir disfrutando de ésta”.

Y si usted no es creyente, busque el bienestar, pero tal vez valga la pena pensarse en qué conviene poner nuestros “afanes”,  mientras vivimos. No vale la pena  engañarse a uno mismo, porque como escribió el poeta José Hierro: “después de tanto todo, para nada”.