¿Cuántos amigos tienes?

“Los amigos se convierten con frecuencia en ladrones de nuestro tiempo” (Platón)

Las redes sociales-el otro gran ladrón de tiempo para la relación- han introducido un nuevo reto para los jóvenes: cuántos amigos son capaces de tener. Hay una verdadera competición por cuánta gente tengo agregada a mi grupo, y hoy día, en cualquier reunión de jóvenes, la pregunta obligada: “¿cuántos amigos tienes en Facebook, Twiter, Instagran etc?.

La respuesta nunca deja de sorprenderme. Nadie baja de 500, y en muchos casos llegan a los 1000 los 2000 o más. Aquí la fantasía ha tomado claramente el relevo a la realidad, pero lo que es seguro de entrada es que el lenguaje está mal utilizado. No se trata de amigos. Se trata, en el mejor de los casos, de meros conocidos, o conocidos de conocidos. Yo me apunte a Facebook hace ya algún tiempo, puedo jurar, que de entrada este viejo comentarista, no sabía cómo era la cosa, evidentemente (no me entusiasma, pero sentía que tenía que conocerlo) so pena de  quedarme muy rezagado en cuánto a este tipo de “relaciones”, y a los pocos días sorprendentemente recibí un montón de mensajes de gente que me invitaba a que “fuésemos amigos”. ¿Amigos?. Cuando salí de mi asombro, repase la lista, y evidentemente conocía a algunos, otros conocidos, de mis conocidos, alguno de ellos que para nada habíamos coincidido y tan sólo habíamos cruzado cuatro palabras, otros, ni eso. Por eso servidor era tan reticente a las redes sociales de las que hablamos, ¿de qué tipo de relación hablamos exactamente?.

Las relaciones a través de las redes sociales son de contacto, nada más en un alto porcentaje. No niego su utilidad, pero sí cuestiono que se trate de verdaderas relaciones – salvo excepciones, que las hay-. Una autentica relación de amistad no nos la podemos plantear con más de una docena de personas, porque el esfuerzo que requiere simplemente nos agotaría. Algo falla, pues, en las cuentas. Al mismo tiempo las redes sociales introducen, un nuevo factor de engaño autoengaño o fantasía importante. Uno puede ser en ellas quien quiere ser, no quien verdaderamente es.

Da la sensación de que, como padres y educadores, se está tirando la toalla frente a esta nueva generación de jóvenes internautas que se pasan media vida conectados a internet. En algunos casos hemos renunciado a conocer y familiarizarnos con todas las nuevas formas de comunicación. No conocemos el mundo del Messenger, de las redes sociales, y no hemos hecho el esfuerzo de valorar sus riesgos para aconsejar a nuestros hijos sobre su utilidad o marcar los límites razonables a su uso. Reconozco, que para infinidad de padres, supone un esfuerzo, pero conociendo la realidad se puede actuar. De hecho entre los adolescentes y adultos una responsabilidad de doble dirección: ellos han de enseñarnos el uso de las nuevas tecnologías, su lenguaje y sus posibilidades. Nosotros hemos de enseñarles a usarlas en justa medida.

Evidentemente, Internet es un gran invento, y ha revolucionado la comunicación. Nos permite estar en contacto con personas que se encuentran en la otra punta del planeta o localizar a conocidos de los que hemos perdido la pista. Sin embargo, esta maravillosa capacidad de contacto no va a acompañada de profundidad en la relación. Parece que estamos cambiando, en algunos casos, cantidad por calidad, las nuevas relaciones facilitan y mucho los lazos de unión  entre los jóvenes, si bien parece que los quieren débiles, y en muchos casos manipulables, de ello lamentablemente hay verdaderos hechos que avergüenzan. Y muchos son los profesionales de comunicación que están dando la voz de alarma: las nuevas tecnologías favorecen sin duda los contactos entre la gente, pero al mismo tiempo están debilitando peligrosamente las relaciones. Y en esas estamos, servidor espera que no sea demasiado tarde, para corregir el rumbo…

Fermín González,  salamancartvaldia.es            blog taurinerías