V Centenario del espíritu comunero

Estamos en el V Centenario del Movimiento Comunero y los valores de libertad y justicia que lo inspiraron hace 500 años, continúan siendo aliento necesario de la sociedad de hoy día. Aunque muchos ciudadanos españoles, y de otras latitudes, no sean conscientes de la importancia de este referente histórico, algunos historiadores lo vemos como la primera revolución liberal moderna. La Batalla de Villalar el 23 de abril de 1521, supuso la derrota del movimiento comunero y el ajusticiamiento de sus principales líderes, reconocidos como capitanes del pueblo.

Muchos ciudadanos no saben que las tres figuras más visibles de aquel movimiento: el toledano Juan de Padilla, el segoviano Juan Bravo y el salmantino Francisco Maldonado, encabezan la lista que preside el Congreso de los Diputados de aquellos héroes que lucharon y dieron su vida por las libertades. Justo reconocimiento, faro y guía para los señores diputados que, en nombre del pueblo que los ha elegido como sus representantes, deberían luchar, con honestidad, por la libertad y la justicia, para todos los ciudadanos y no tanto por sus propios intereses o de partido.

A mi entender, el proceso reivindicativo de las Comunidades de Castilla se inició a partir de 1516. Como reacción a aquella fórmula de ingeniería política, que contra toda legalidad y bajo amenaza de las armas a los castellanos, los cortesanos flamencos y el Cardenal Cisneros emplearon para nombrar a Carlos (con 16 años) como rey, junto a la auténtica reina, su madre Juana. En ella se habían reunido, por herencia legítima, por primera vez y en una sola persona, la Corona de Castilla y la de Aragón, bajo el nombre de Juana I de Castilla y de Aragón, por tanto, primer monarca único de España.

El 14 de marzo de 1516, en Flandes, contra la voluntad del Consejo de Castilla y sin que su madre hubiera sido declarada incapaz de reinar, por la supuesta locura, el príncipe Carlos se hizo proclamar rey de Castilla y Aragón. Era el primer paso en su aspiración hacia una monarquía absolutista y como Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, con los títulos de Carlos I y Carlos V, respectivamente.

Autoproclamación que se puede catalogar como un auténtico golpe de estado. A ello le acompañó una invasión de extranjeros cortesanos que asumieron los resortes del poder, de la nación más pujante de la época que era Castilla. Los castellanos, que querían una monarquía constitucional en la que el rey estuviera al servicio del pueblo y no al revés, se rebelaron contra esa forma autoritaria de proceder, contra la invasión y el poder extranjero.

Las Comunidades Castellanas se levantaron, extendiéndose por toda Castilla la rebelión comunera. A mediados de 1520, el movimiento comunero, participado por la baja nobleza, la incipiente burguesía, comerciantes, la gente de los oficios, campesinado y labriegos; ya armado, alcanzó tintes revolucionarios.

Con la derrota de Villalar en 1521 debida, básicamente, a un fenómeno meteorológico que descargó una abundante lluvia sobre el escenario de la batalla, neutralizando el punto fuerte de los comuneros que era la artillería y la pólvora, el movimiento comunero castellano quedó herido de muerte, aunque el ciclo revolucionario y la lucha continuaría en Toledo, que mantuvo viva su rebeldía hasta febrero de 1522, capitaneado por María Pacheco. La represión posterior de todo lo que olía a comunero fue tal, que desde entonces Castilla no se ha vuelto a levantar. 

Quienes son conscientes de que aquel 23 de abril de 1521 ocurrió algo importante que forma parte de nuestra historia, saben que con la derrota de los comuneros en la Batalla de Villalar, se acabó con las aspiraciones del pueblo castellano, que significaban un avance para la época, tanto en lo político como en lo económico y social. De haber triunfado las Comunidades de Castilla, España, Europa, la colonización y descolonización de América, hubieran sido muy distintas, con un devenir histórico diferente.

La derrota de los comuneros permitió a Carlos I imponer una monarquía absoluta, con la consiguiente pérdida progresiva de efectividad de las Cortes de Castilla; la gobernabilidad por consejeros flamencos y la alianza del emperador con la aristocracia latifundista. La llegada de metales preciosos procedentes de América, fueron empleados para financiar sus campañas bélicas en centroeuropa. Su política imperialista, antieconómica, y la constante alza de los precios, acabaron por estrangular la actividad económica de Castilla, llevándola a la ruina, e iniciar una decadencia que a finales del siglo XVI ya se dejaba sentir.

Pero más allá de aquel hecho que cambió el rumbo de la historia ¿Qué significa hoy Villalar? Un estudio hecho por Ical en 2016 entre alumnos de la ESO y Bachillerato (12-18 años), sobre el sentido del Día de la Comunidad de Castilla y León, pone de manifiesto el elevado desconocimiento, por parte de la juventud, aunque no es el único sector con poco conocimiento, de lo que fueron y significaron los comuneros de Castilla. La mayoría de los preguntados, no van más allá de identificar la celebración de Villar como la fiesta de la Comunidad en la que, paradójicamente, se conmemora la derrota de los comuneros y sus ideales, a la vez que se busca la identidad de una Comunidad cargada de historia, no siempre reconocida ni puesta en valor. 

El sentido identitario y de unidad comunitaria que se busca con la celebración de la fiesta de la Comunidad, tampoco cala en las jóvenes generaciones, quizás por la falta de impulso como reivindicación de igualdad, derechos y equidad. La celebración del día de la Comunidad en Villalar a lo largo de las últimas décadas, no ha sido tanto un factor de integración de la conciencia regional, cuanto motivo de enfrentamiento político. Si bien, hoy día, se le puede considerar el símbolo de la conciencia regional común, tanto para la derecha como para la izquierda, y con el respaldo institucional de la Comunidad Autónoma. Aunque muchos manifiestan que aún no saben qué es realmente lo que se celebra el 23 de abril.

El espacio es limitado y no debo extenderme. Mas, para quienes tengan interés en el tema, les sugiero que no se pierdan el poema titulado “Los Comuneros”. Obra épica maestra de la gesta comunera, del gran poeta y amigo personal, Luis López Álvarez. Musicalizada por el Nuevo Mester de Juglaría y de la cual podemos escuchar aquí sus versos finales bajo el título:  Canto de Esperanza

                                                                                                      Aguadero@acta.es