Ciudad Rodrigo al día

Los mirobrigenses recuperan con muchas ganas el Lunes de Aguas con el entorno del río como epicentro

Aunque hubo que estar con un ojo pendiente del cielo porque se oscureció bastante, se pudo disfrutar de una gran tarde

Uno de los múltiples grupos repartidos por El Picón y la Alameda Vieja | Fotos Adrián Martín

Tras el paréntesis obligado del año pasado, cuando como mucho se pudo festejar en balcones y terrazas de viviendas ya que cayó en la época del confinamiento domiciliario estricto, los mirobrigenses han podido recuperar este año la emblemática celebración del Lunes de Aguas, convirtiéndose así en el primer gran evento de socialización que se ha podido desarrollar con más o menos normalidad en Ciudad Rodrigo desde que estalló la pandemia del coronavirus.

Como es tradición, el epicentro de la celebración en Ciudad Rodrigo fue el entorno del río Águeda, y más concretamente, la isla de El Picón, que registró una alta ocupación de familias y grupos de amigos de todas las edades, contando también con una buena animación la Alameda Vieja, por la que se desplegaron unas cuantas familias, y donde disfrutaron jugando unos cuantos chavales, principalmente al fútbol, como asimismo ocurrió en la isla.

Todos los allí congregados intentaron guardar las medidas de restricción vigentes, como la distancia de seguridad (obviamente algunos grupos se juntaron para el momento de la foto), el número máximo de personas que se pueden reunir (en algunos casos se solucionó como en las terrazas de los bares juntando varias mesas plegables), y por supuesto el uso de la mascarilla, que como es lógico hubo que bajar para comer el hornazo (algunos también se la bajaron momentáneamente para las fotografías).


Tal y como habían anunciado las previsiones meteorológicas, el cielo respetó la jornada, aunque hubo que tener un ojo pendiente del mismo porque, tras una soleada mañana, la práctica totalidad de la tarde estuvo presidida por las nubes, que en algún momento se llegaron a poner bastante oscuras. Finalmente, no cayó ni una gota y se pudo disfrutar en el entorno del río (donde hubo ajetreo desde la sobremesa) de una buena tarde con una temperatura más que aceptable.

Como suele ser habitual, mientras todo ese ambiente festivo estaba en marcha, el centro urbano de Ciudad Rodrigo se quedó bastante desértico, con los comercios cerrados, aunque no del todo como en un año plenamente ‘normal’ (por ejemplo este año se pudieron ver durante la tarde niños jugando en el Parque de La Glorieta, o algunas terrazas desplegadas en la Plaza Mayor).

Aunque como decíamos más arriba la jornada se haya podido desarrollar con más o menos normalidad en comparación con otras ediciones, la pandemia del coronavirus y sus medidas de restricción sí se hicieron plenamente patentes a última hora, ya que debido al toque de queda nadie pudo alargar la celebración del Lunes al Agua al aire libre más allá de las 22.00 horas.

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