Mediocridad

Estoy nervioso cual si fuese joven y tuviera una primera cita esperando la llegada del señor Manuel, (ver foto), que ha vuelto de su estancia en Barcelona. Supongo que tendrá muchos temas para contarme y hacer más amenas estas charlas nuestras en la Parcela ahora que la primavera (ver foto), ya está esplendorosa. Cosas importantes tenidas en aquellas tierras de España que siempre fue  señorial y la mediocridad, actual ha maltratado inmisericorde haciéndola banal y que languidece y agoniza inmersa en la enfermedad de la intolerancia y la insolidaridad sin que nada asegure que en la próxima centuria aparezcan señales y rumores de sosiego o felicidad.

- Buenas amigo Anselmo. Lo primero y obligado ¿Cómo te encuentras de “lo tuyo”?

- Pues mal, no le voy a engañar. Muy mal como diría el maestro Enrique de Sena (de él  luego hablaremos): “Soy viejo, rematadamente viejo, asquerosamente anciano y la mente contorsionada por el paso de los años; cada vez tiene menos lucidez para gozar, divertirse, emocionarse… así de claro”.

- ¡Vaya!... menudo panorama. Aunque puedes estar seguro de que te comprendo perfectamente… ¡Lo importante es que no tengas dolores!

- ¡Es; que también los tengo señor Manuel! En cantidad y calidad. Y todo ello propiciado por una baldosa rota, que al día siguiente, estaba perfectamente arreglada. ¡Ver para creer!   Posiblemente por la parafernalia que allí se “montó” por la caída; o la actuación policial, la ambulancia o el trasiego de gente de paso que fue testigo del “pifoste” monumental que tuvo lugar en el número 1 de la calle de María Auxiliadora, día cualquiera en el trascurrir mañanero de Salamanca.

- Por cierto. Mi sincero agradecimiento para las dos jóvenes anónimas que me atendieron en principio y me ayudaron a levantarme del “pu…  suelo. A los dos miembros de la Policía Nacional que llegaron de inmediato, a los señores de la ambulancia y a todos los que me atendieron en el –Virgen de la Vega. Y en especial a Elisa, amiga de juventud de mí esposa a la que “pilló” todo in situ. A todos… ¡MUCHAS GRACIAS!

- Cambiando de tema señor Manuel ¿Cómo ha vivido usted el tema político que se vive en Barcelona?

- Pues si te soy sincero; no he querido prestarle mucha atención por ser tan manido. Pero si tuviera que definirlo en una palabra tendría que decir quedándome corto mediocre, muy mediocre. Y lo peor es que ello se extrapola y vale a nivel nacional, y hasta regional. Y si me apuras, hasta el más humilde pueblo.

- Sí, señor Manuel, estoy totalmente de acuerdo en lo que dice. Ello lo refleja también en sus escritos la persona de la que le hablaba antes; gran maestro del periodismo salmantino y nacional-Don Enrique de Sena: “La política, sin meterse en honduras, jamás fue peor, más vulgar, más anodina y más inculta. Lo de mi país me da pena, muchísima pena, profundísima pena”. Y esto; lo escribía en vida. ¿Qué podría decir y escribir ahora con los últimos acontecimientos, tema del Vicepresidente del Gobierno, mociones a troche y moche y… más y más? Nuestra amiga Mari Loli diría compungida y desolada además de confusa… ¡Por Dios!

- Decía Nunchi Prieto (Directora que fue de El Adelanto): “Cuanto más se profundiza en la personalidad de Enrique de Sena, más apasionante resulta el oficio de periodista.

- Él también fue Director de El Adelanto entre los años, 1970-1985, siendo testigo de excepción de importantes cambios que se produjeron en España y que lógicamente tuvieron sus consecuencias en Salamanca dejando un legado de valor incalculable.

“Hizo de su profesión su forma de vida y contagió su buen hacer a muchas generaciones, yo creo que fue profeta en su tierra”.

Yo le recuerdo siempre en nuestra primera cita en su viejo y destartalado despacho de EL ADELANTO en la Gran vía salmantina. Y siempre le agradecí infinito que cuando fui a pedirle el poder colaborar en “su medio” me aceptase sin cortapisas. Y continúo agradeciéndole cuando nos encontrábamos los dos en una calle salmantina y me  decía con ironía castellana: ¿Tomamos un café, y te “cuento” cosas de tú abuelo paterno?...

Y por él; supe “cosas” de mi díscolo y singular abuelo… que en casa nunca me contaron.  Gracias maestro.

Señor Manuel. Que hoy nuestro brindis con vermú y anchoas vaya por Don Enrique de Sena, amigo y maestro. ¿De acuerdo? SALUD.