Tejares: obras intermitentes

(Foto: 

Año tras año, con los habituales retrasos de las obras públicas, se van realizando las previstas en el barrio de Tejares. Recientemente, el Sr. alcalde inauguró la noria de sangre, situada entre Huerta Otea y la finca de El Marín, en la margen derecha del Tormes. (El nombre se debe a que eran animales de tiro los que la movían para regar huertas cercanas, de las que aún queda alguna). Y no hace mucho se creó una zona de juegos y fueron adjudicados los huertos en la otra orilla, los cuales, al parecer, pronto empezarán a ser cultivados, recuperando así una actividad perdida no hace tanto tiempo. Si todo va bien, quizá este verano podamos comer ensaladas con los primeros tomates y cebolletas.

Estas obras forman parte de un objetivo urbanístico más general y ambicioso: la creación de sendos corredores verdes a un lado y otro del Tormes a lo largo de todo el término municipal, cumpliendo el Plan de Ordenación Urbana vigente. Además, las obras se han ampliado y envuelto en el celofán del programa Tormes plus y luego del EDUSI, con fondos de la UE en proporción fifty-fifty con el ayuntamiento.
 
En la zona sur, el complejo de huertos servirá de enlace entre las instalaciones deportivas de Salas Bajas y la prolongación de la calle González Dávila, que daría continuidad al parque fluvial, una vez limpia la zona de zarzas, escombros y cacas de perro. (¡Ay, esos cerdos que van guiando a un perro!). Al final llegaríamos a la calle Botijeros, que conduce al molino y a la antigua fábrica de luz, ya en Tejares. Una y otra zona quedarían comunicadas por las dos pasarelas existentes (una pendiente de renovación) y el nuevo puente en construcción.

Digamos de pasada que la rehabilitación de esta pequeña central hidroeléctrica como “centro de interpretación” no nos parece algo coherente. El edificio carece de valor arquitectónico y es muy dudoso el rendimiento turístico o cultural que pueda tener. Baste ver el olvido en el que está el museo de la fábrica de harinas ubicado tras el casino, un edificio de más empaque y mucho más interés, también adyacente a una pesquera. En cambio, la eliminación de la fábrica de luz despejaría un panorama excepcional, potenciado por la nueva pasarela prevista.
En el lado norte, y a un paso de la noria de sangre, encontramos otro forúnculo urbanístico, un auténtico tapón para la prolongación del pasillo verde previsto desde el Parque botánico y Huerta Otea. Nos referimos al parque de vehículos de la basura, una instalación sobre la que pesa sentencia de ilegalidad del Tribunal Supremo Contencioso Administrativo de Castilla y León. La urbanización del Plan Parcial Marín I, que ya está en curso, con más de mil viviendas previstas, no hace sino acentuar la inconveniencia del parque, que se interpone entre esa urbanización y el río.

(Quede para otra ocasión comentar la kafkiana actitud de la Confederación Hidrográfica, que viene retrasando y obstaculizando sistemáticamente los proyectos de la ciudad en esta zona y que está en el origen de los problemas que Tejares ha tenido con la pesquera y sus dos roturas, el citado parque, las multas prevaricadoras del alcalde Mañueco, etc. Ahora mismo, la CHD está paralizando la obra del nuevo puente entre Huerta Otea y la rotonda de La Herradura, que ya iba bastante avanzada, no sabemos por qué. No será porque el Plan de O. Urbana en realidad prevé otro puente, situado un poco más arriba y de uso polivalente, incluido el motorizado, el cual sería más útil y haría innecesario el que se está haciendo. Pero se ve que de lo que se trata es de gastar dinero en plan keynesiano).

(Foto: antigua fábrica de luz. Detrás, al fondo, el parque de vehículos de limpieza)