“Invertir en prevención, al igual que en investigación, es rentable”

“La pandemia nos ha hecho reflexionar a todos sobre la importancia de las medidas preventivas en la transmisión de infecciones”
Ana Haro, jefa de Servicio de Medicina Preventiva del Complejo Asistencial Universitario de Salamanca.

“La pandemia nos ha hecho reflexionar a todos sobre la importancia de las medidas preventivas en la transmisión de infecciones”, apuntan desde el Servicio de Medicina Preventiva del Complejo Asistencial Universitario de Salamanca (CAUSA), añadiendo que son medidas “a las que habitualmente no prestamos atención, ya que cuando se aplican correctamente y funcionan, no se producen problemas de salud, y pasan desapercibidas, y solamente cuando fallan o no son eficaces, somos conscientes de que son necesarias, y que invertir en prevención, al igual que en otros ámbitos como la investigación, es rentable”.

Coincidiendo con el Día Mundial de la Salud (7 de abril), y en la actual situación de pandemia, hablar de prevención es clave, porque además “muchas de estas medidas preventivas han ayudado a evitar no sólo la COVID-19, sino también otras enfermedades de transmisión respiratoria, como la gripe o el virus respiratorio sincitial, de los cuales este año apenas ha habido casos en el mundo, o incluso enfermedades que se transmiten por vía digestiva, como las gastroenteritis”. Medidas “como evitar los lugares muy concurridos y sin ventilación, lavarnos las manos con frecuencia, protegernos al toser o estornudar, o no compartir los vasos o las botellas, son hábitos higiénicos que deben formar parte de nuestra vida y después de un año, ya tenemos muy interiorizados”, subrayan las especialistas en Medicina Preventiva. 

La pandemia además está suponiendo una seria amenaza para la salud mental, “tanto el confinamiento durante un tiempo muy prolongado, como la limitación para viajar o las restricciones para reunirse con familiares o amigos, han ocasionado una sensación, en jóvenes y en mayores, de pérdida de tiempo de nuestras vidas, y tiene consecuencias a nivel de la salud mental. Pero debemos pensar que todo este esfuerzo tiene por objeto proteger la vida de las personas más vulnerables, que es la mayor pérdida que podemos sufrir”.

La pandemia ha modificado “de forma importante” la vida de muchas personas, “afectando a su calidad”. Por un lado, “están las personas que han pasado la enfermedad, y después de varios meses aún no se encuentran totalmente recuperadas, o incluso si están recuperadas se mantienen con la incertidumbre de si pueden volver a infectarse”. Por otro, “aquellas que han pasado la enfermedad de forma leve o asintomática temen si pueden tener alguna complicación en el futuro”. “Estos miedos”, añaden, “están presentes en muchas personas, pero el mensaje que podemos dar es de optimismo, sin bajar la guardia, ya que la adquisición de la inmunidad de grupo está cada vez más cerca”.

Aunque “aún desconocemos algunos aspectos de esta enfermedad”, ya que se trata de un nuevo virus que, “pese a ser similar a otros de la familia coronavirus, ha demostrado un comportamiento nada habitual”, cada día “tenemos más conocimiento sobre la enfermedad y hay más avances científicos en tratamientos, diagnóstico o medidas de prevención, que hace que la situación actual nada tenga que con ver con la vivencia de los primeros meses”.

Lavarse las manos salva vidas


“El mensaje de ‘salvar vidas está en tus manos’ no es nada nuevo”. Desde el año 2005 la Organización Mundial de la Salud ha impulsado esta estrategia como la herramienta fundamental para evitar la transmisión de infecciones durante la asistencia sanitaria y cada 5 de mayo se celebra el Día Mundial de la Higiene de Manos. “Con esta pandemia la sociedad ha tomado conciencia de la importancia de esta práctica, ya que a través de las manos podemos transmitir no sólo virus que afectan a las vías respiratorias, sino todo tipo de gérmenes que pueden entrar en el cuerpo a través de las mucosas, al tocarnos la nariz, la boca, los ojos”.

Hablar de prevención en la actual situación de pandemia también es hacerlo de las vacunas, que “permiten proteger a la persona que recibe la vacuna de padecer enfermedad grave por coronavirus y reducen la mortalidad, pero también de forma indirecta ayudarán a proteger al resto de la población no vacunada, ya que harán que la circulación del virus sea menor. Para ello es necesario que una proporción importante de la población esté vacunada”. 

Por todo ello, sin duda, “la esperanza de controlar este virus está en lograr la máxima cobertura de vacunación, sin olvidar, por ahora, el resto de medidas de prevención: mascarilla, lavado de manos frecuente, distancia interpersonal, limitar el número de personas con las que nos relacionamos, siempre que se pueda estar al aire libre o en espacios bien ventilados, quedarse en casa si se tienen síntomas, mientras se está esperando el resultado de una prueba diagnóstica o cuando se ha tenido contacto con alguna persona con COVID-19”.

Desde Medicina Preventiva coinciden en que “es necesario fomentar las actividades de promoción de la salud y educación sanitaria, desde edades tempranas, hasta los grupos de mayores. De hecho, las escuelas y universidades, o los ayuntamientos, tienen programas para fomentar hábitos saludables. Algunas personas pueden pensar que al ser jóvenes o sanos no les va a afectar o no van a tener complicaciones, pero no sólo debemos pensar en nosotros, sino también en que estas buenas prácticas ayudan a proteger a las personas más vulnerables de nuestro entorno”.

Consejos para cuidarnos mejor

“Tenemos en nuestras manos contribuir a prevenir muchas de las enfermedades que nos afectan hoy en día, y en particular las enfermedades infecciosas, haciendo hincapié en proteger a aquellos que presentan algún factor que les hace especialmente vulnerables”, añadiendo que “a las medidas de prevención ya conocidas frente a la enfermedad COVID-19, se suman otras como llevar una dieta lo más saludable posible, dejar atrás malos hábitos como el consumo de tabaco y alcohol, y hacer ejercicio adaptado a la situación de cada persona, que también tienen efectos beneficiosos en muchos aspectos, incluida la salud mental”.

Hábitos saludables que ayudan a controlar otras enfermedades crónicas que afectan a gran parte de la población, como la hipertensión arterial, la diabetes, la obesidad, “que a su vez suponen importantes factores de riesgo para una peor evolución de la enfermedad COVID-19”.

 

  • Vega Benito y Saray Martín, médico ajunto y médico residente de Medicina Preventiva