Mujeres reformistas en Arabia Saudí

Luchar por los derechos humanos en un país donde por alzar la voz (y más aún si eres mujer) te encarcelan

Águeda Palacios Pozo

Defensora de los Derechos Humanos

Actualmente hay cinco mujeres activistas en Arabia Saudí entre rejas. Sus nombres son Loujain al-Hathloul, Nassima al-Sada, Samar Badawi, Nouf Abdulaziz y Maya’a al-Zahrani, y su crimen, luchar por los derechos humanos en un país donde por alzar la voz (y más aún si eres mujer) te encarcelan.

Esta es la situación actual interna que vive el país. Mientras, para el resto del mundo Arabia Saudí lava su imagen celebrando la cumbre del G-20 donde se reúnen 19 países del panorama internacional, y donde la hipocresía alcanza límites insospechables, pues siendo uno de los temas de la agenda «el empoderamiento de la mujer», en el país anfitrión tienen condenadas a cinco de ellas por esta causa.

Ellas significan el verdadero cambio en el país, el cambio que debería ser escuchado en la cumbre del G-20. Sin embargo, no podrán expresarlo ya que las mantienen calladas e incomunicadas, sin ni siquiera la posibilidad de tener contacto con sus familiares.

Acusadas de querer desestabilizar el régimen y tratadas como auténticas terroristas, los hechos que defendieron y las causas por las que están en la cárcel no son otras que el día a día de otras mujeres en (otros) países (¿civilizados?).

Loujain al-Hathloul fue detenida en la oleada de represión, ocurrida en mayo de 2018, por exigir el derecho de las mujeres a conducir vehículos, y aunque esa prohibición se levantó un mes después, ella a día de hoy sigue en la cárcel. Por lo tanto, la castigaron por ser mujer y alzar la voz, no por los derechos que pedía. Lleva en huelga de hambre desde el 26 de octubre para poder tener contacto con su familia.

Nassima al-Sada es una activista promotora de campañas por los derechos civiles y políticos de las mujeres. Se postuló incluso como candidata a las elecciones municipales en 2015, en las cuales fue descalificada, como podréis imaginar, solo por ser mujer. Ingresó en la cárcel en agosto de 2018 y desde febrero de 2019 vive en un régimen de aislamiento sin ningún tipo de contacto, como Loujain al-Hathloul.

Samar Badawi, defensora de los derechos humanos, se enfrentó con su propio padre, que la denunció por desobediencia al sistema de tutela judicial masculino existente, y posteriormente fue detenida por primera vez en 2010 por esta causa. Ha hecho campaña también a favor de su exmarido Waleed Abu al-Khair, abogado de derechos humanos, y de su hermano Raif Badawi, bloguero, ambos encarcelados por ejercer la libertad de expresión. Fue detenida en agosto de 2018 junto a Nassima al-Sada, y hasta la actualidad sigue en la cárcel sin que se haya celebrado un juicio.

Nouf Abdulaziz es periodista y activista de derechos humanos, partidaria de la reforma constitucional en Arabia Saudí. Escritora de numerosos blogs sobre violaciones de derechos humanos y feminismo, fue detenida el 6 de junio de 2018, y hasta el día de hoy.

Maya’a al-Zahrani, activista por los derechos de las mujeres, compartió una carta que escribió Nouf Abdulaziz en caso de detención poco después de que esta ocurriera, y la encarcelaron por ello también en 2018.

Amnistía internacional denuncia además las torturas, malos tratos y abusos sexuales que han sufrido todas ellas en su estancia en la cárcel, y la incomunicación que tienen con el exterior, que hace que no se sepa nada de su situación ni de su estado. También indica que este es el momento perfecto para denunciar esta situación, ahora que el país se abre al panorama internacional por la celebración de la cumbre del G-20, para que los demás países ejerzan presión y denuncien esta situación.

Todas ellas, consideradas ejemplos de mujeres empoderadas, en su país no son más que unas mujeres incordio a las que hay que quitar de en medio. Por ello siguen encarceladas, sin noticias de ellas ni de que vayan a dejarlas salir en libertad.

Un precio demasiado alto que están pagando estas activistas por el simple hecho de denunciar que quieren una vida mejor para ellas y para todas las mujeres de Arabia Saudí y de todos los países en la misma situación de atraso.