Doble velocidad de vacunación

Tras haberse iniciado hace unas semanas el proceso de vacunación por parte de la Junta, llama la atención que en tres provincias, Salamanca, Zamora y León, la administración autonómica está desarrollando la vacunación con un ritmo mucho menor que en el resto de la comunidad autónoma, con diferencias que en algunos casos suponen que el porcentaje de vacunados llegue a multiplicarse por cuatro entre unas provincias y otras.

Así, tomando los datos de este sábado, 3 de abril, se puede observar que el porcentaje de hombres de 80 a 89 años vacunados es del 18’5% en Salamanca, el 19’8% en León y el 25’7% en Zamora, datos muy lejanos al 89’1% que ofrecía Soria o el 75’6% de Segovia. Diferencias que en ese rango de edad se dan también entre las mujeres, siendo Salamanca, León y Zamora las provincias con menos proporción de vacunadas, con un 23’3%, 23’8% y 29’1% respectivamente, lejos del 88’6% de Soria o el 78’9% de Segovia.

Por su parte, en el sector de edad más vulnerable, el de los mayores de 89 años, las diferencias también son más que evidentes, con las mismas provincias en el vagón de las damnificadas. Y es que Salamanca, Zamora y León son las tres provincias de la comunidad autónoma donde menos mayores de 89 años hay vacunados, con diferencias que llegan a ser de hasta treinta puntos entre la provincia con menos vacunados en esta edad (León, 62% en hombres y 65% en mujeres) y las que más poseen (Valladolid, 96% en hombres, y Palencia, 94% en mujeres), con Salamanca cercana al vagón de cola de la autonomía, con un 74% de hombres y 80% de mujeres vacunados en dicho rango de edad.

En este aspecto, si en esta franja de edad los hombres vacunados son el 62% en León, el 72% en Zamora y el 74% en Salamanca, la situación difiere notablemente de la existente respecto a provincias como Valladolid (96%), Ávila (93%), Soria (89%), Palencia (88%), Segovia (82%) y Burgos (79%). Unas diferencias que también se dan en las mujeres de este rango de edad, representando las vacunadas el 65%, 75% y 80% en León, Zamora y Salamanca, muy lejos del 94% de Palencia, o el 90% de Soria y Valladolid.

Y es que las tres provincias de la Región Leonesa son las únicas de la comunidad autónoma donde el porcentaje de población vacunada en los sectores más vulnerables de la población (el rango de 80 a 89 y años y el de mayores de 89 años) están claramente por debajo de la media autonómica, con diferencias notables entre León y Castilla cercanas a los 20 puntos porcentuales en los mayores de 89 años, y que en la franja de edad de 80 a 89 años llegaban a ser incluso mayores, con Soria cuadruplicando la proporción de vacunados de Salamanca y León.

De hecho, si la media de la comunidad autónoma en mayores de 89 años vacunados es del 79%, las tres únicas provincias que se sitúan por debajo de este umbral son precisamente Salamanca, Zamora y León, situándose la media de vacunados en la Región Leonesa en el 70% en esta franja de edad, frente al 88% de Castilla. Una brecha entre las dos regiones que componen la autonomía que también se da en los vacunados de 80 a 89 años, con apenas un 23% de vacunados en la Región Leonesa, frente al 45% de Castilla.

Diferencias todas ellas que resultan cuanto menos llamativas, si tenemos en cuenta que la administración encargada de la vacunación es la misma en las provincias leonesas y en las castellanas, esto es, la Junta de Castilla y León, con lo que se entiende entre poco y nada que se penalice al oeste de la comunidad autónoma de esta manera en algo tan básico, aunque cabe decir que no es la primera vez que ocurre en la gestión de esta pandemia.

En este aspecto, cabe recordar que en la primera ola de la pandemia ya se dio ese doble rasero por la Junta a la hora de realizar test PCR, mientras en la segunda ola la administración autonómica estuvo varias semanas sin dotar al Hospital de Salamanca del reactivo necesario para las pruebas PCR, aconsejando no realizar parte de las que eran obligatorias por protocolo, y enviando numerosas muestras tomadas en Salamanca al Hospital de Segovia, al que la Junta había dotado de reactivo de sobra para las PCR.

Y otro tanto podría decirse del aumento de camas UCI aprobado en junio por la Junta para los hospitales de la comunidad autónoma, cuando planteaba obras para dotar a los hospitales castellanos de 46 nuevas camas UCI, frente a apenas 7 en los leoneses, con un resultante de 12’2 camas UCI por cada 100.000 habitantes en Castilla, frente al 8’7 de la Región Leonesa, aumentando la brecha entre ambas regiones en este aspecto, que ya penalizaba de manera previa a las provincias leonesas.

Por todo ello, ante el desarrollo de la vacunación en la comunidad autónoma, con doble velocidad, llama la atención ese trato desigual por parte de la Junta de Castilla y León, que está llevando a que en las provincias leonesas la vacunación vaya al ralentí, frente a un ritmo mucho mayor en las provincias castellanas. Un doble rasero que resulta cuando menos incomprensible si se toma en consideración que ambas regiones comparten una misma administración autonómica, encargada de gestionar los recursos de leoneses y castellanos en materia sanitaria.