Alba de Tormes al día

Costaleros

Cipriano Carabias nos recuerda los antiguos costales para el transporte de trigo y cebada
Antiguos costales o sacos. Foto: todocoleccion.net

No creo que existan muchas dudas del significado “costaleros”, casi todo el mundo entiende como las personas que cargan las imágenes por Semana Santa, o desde que en el siglo XVI, empiezan a procesionar las cofradías como la de la “Vera Cruz” y otras y posteriormente las romerías y  patronales de los pueblos, que ya desde la Edad Moderna  se acentúan más; prenda que se  ponían  en la espalda y los  en los hombros el costal, evidentemente para el alivio y evitar ser heridas.

Se puede entender igualmente desde hace siglos, como las personas que se dedicaban al transporte a hombros o a la espalda, bultos, cargas, como ahora es el caso de las mujeres marroquíes, que pasan la frontera “ceutí” o “melillense” con grandes bultos “costales” o fardos llenos de ropa, que cuanto más amplios sean estos, más opciones de venta y como consecuencia mejor recaudo.

Sin embargo han existido otros costaleros que con la labranza ancestral y artesanal del siglo  XX pasado,  donde  el La Tierra de Alba de Tormes y concretamente en su feria de San Antonio el trece de junio de cada año, ya exponian sus costales. Refiriéndonos  a éstos como “costaleros”, aquellas personas que se dedicaban a fabricar costales para el transporte del trigo especialmente y cebada.

Cuando ya terminada la siega y la trilla,  empezaba la limpia o  dependiendo como viniera el temporal, por San Roque, estos costaleros de la zona de Peñaranda y más concretamente de Macotera. Vendedores de costales como decimos que venían  por las eras ofreciendo su producto, para el transporte de granos que generalmente se llevaba hacia  la Estación de Ferrocarril o fábricas harineras como la de Los Escuderos “Alcázar” o “Los Moros” (hoy convertida en Museo) y últimamente el Silo; en los carros como único medio, tirados por mulas, vacas o bueyes.

Costales de varias características generalmente de fibra alonetada y  de cabida de dos fanegas, que no era fácil su manejo, dado que en Castilla la medida utilizada para medir el trigo era la fanega; que si el cereal estaba gozado, dicha fanega llena debía pesar  unos cuarenta y tres kilogramos.

Este inconveniente de carga y manejo, lo hacían los jornaleros (no eran muchos los válidos), que una vez terminada la siega, se empleaban  unos días  en este menester.

Esta barbaridad de carga y evidentemente con la transformación agrícola y la llegada de la maquinaria, se hizo más fácil el manejo ya no de costales,  sino del saco de tres medias fanegas, que no tarando mucho desapareció.

Ahora nada que ver con aquellos años, el agricultor moderno en sus parcelas concentradas en un santí-amen, afeita la cosecha; es decir se lleva el grano y la paja al unísono a casa.

A Dios costaleros de Macotera.

Cipriano Carabías