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La Casa Museo Feliciano Martín Cascón se abre hueco en Cantalpino

El artesano silletero cantalpinés ha acondicionado este espacio con sus humildes recursos y sin ningún apoyo institucional, aunque si le gustaría contar con ayuda para dar a conocer este legado
Feliciano Martín Cascón, artesano silletero de Cantalpino. | Jorge Holguera

La obra de Feliciano Martín Cascón se abre al público a través de su Casa Museo en Cantalpino. En la provincia de Salamanca hay tesoros vivos que custodian legados sostenidos por la cuerda floja de un solo testigo.

En este caso es el silletero de Cantalpino, el último de la localidad, probablemente de toda la provincia que sabe realizar este trabajo artesanal. Ya lo hacia su padre, Feliciano Martín Campo, su abuelo, Dimas Martín Lagar, y su bisabuelo. Todos ellos tejían con habilidad los asientos de las sillas y las reparaban. Recorrían los pueblos a pie, y pregonaban su presencia por las calles. Feliciano acompañó a su padre en estos recorridos necesarios para sacar el pan de cada día. Hoy este cantalpinés ha tenido la osadía de hacer de su casa un museo, habilitar un espacio de su propia vivienda como lugar de exposición para dar la oportunidad a quien quiera de disfrutar de las obras más de arte que de artesanía que ha fabricado con sus propias manos, ayudado por herramientas rudimentarias. Este museo tiene unos gastos de mantenimiento que Feliciano Martín Cascón sufraga con su humilde pensión y sin ningún tipo de ayuda institucional. Es lo que su bolsillo le permite mantener. A él le gustaría poder mostrar sus piezas en un lugar destinado para ello, quizá un espacio público. Feliciano Martín ha vivido tiempos más duros que los actuales, la pandemia ha causado pocos estragos en su vida, pues manifiesta “hago vida de monje”.

Por costumbre ya solía alternar poco y en su vida cotidiana, por suerte, ha afectado poco el coronavirus. Quizá su exposición sí se vea un poco más en la sombra por esta situación sanitaria. De joven fue con su padre a los pueblos. Al llegar pregonaban: “ha llegado el silletero”, y a veces, reconoce que, tras andar trayectos de seis y siete kilómetros, nadie les daba trabajo, pues el día anterior había pasado otro silletero por dicha localidad. Esta sería alguna de las más frustrantes jornadas de trabajo, las habría más fructíferas, amenas y entretenidas.

Este artesano también conoció el trueque, que se traducía en el pago en especie del trabajo realizado por ejemplo con una longaniza o unos huevos. La historia de este cantalpinés de nacimiento y ahora habitante, pues ha vivido en muchos otros lugares, está marcada por la superación personal y el sacrificio de una persona a la que desde la infancia una enfermedad le grajeó una discapacidad que le hizo fuerte. Feliciano Martín Cascón no ha estudiado en escuelas de arte ni de artesanía, pero lo que él hace con la madera es arte. Su contacto con la materia empieza cuando recorre los pueblos con su padre reparando sillas.


El silletero sabe preparar y tejer la espadaña, pero también sabe arreglar cualquier parte de este mueble. Feliciano nació en Cantalpino, paso su infancia en Villoria, vivió unos años en San Sebastián, donde se dedicó a la metalurgia, volvió a Salamanca donde se hizo con una licencia de taxi y más tarde retomó su oficio de base, el de silletero, cuando se trasladó a vivir al monte de Babilafuente. En este lugar, Feliciano Martín en contacto con la tierra descubre la maravillosa esencia de vivir en la naturaleza. Es donde, sensible con la enfermedad de la grafiosis del olmo, en sus paseos recoge piezas de madera muerta en las que ve creaciones que más tarde, tras horas y horas de trabajo, va a hacer realidad.

La obra de este cantalpinés no pasa desapercibida, porque conjuga tradición, creatividad, funcionalidad y belleza. Tiene elementos ornamentales en madera de diferentes árboles, originales cucharas, incluso peines que bien podían haber acariciado los cabellos de una reina por la gran creatividad depositada en ellos. Todos estos objetos, o mejor dicho, una cuidada selección de la gran colección que atesora Feliciano Martín, pueden ser vistos en la exposición que este artesano y artista tiene en su propia casa.

Su obra ha sorprendido a personas a las que ha llegado a través de la red de redes, los reportajes realizados por diferentes medios de comunicación provinciales, regionales y nacionales. Incluso fue imagen de la campaña #hablaRural para el fortalecimiento de la España rural ‘abandonada’ puesta en marcha por Greenpeace con motivo del Día de Orgullo Rural.

Ahora Cantalpino cuenta con la Casa Museo Feliciano Martín Cascón, un espacio cargado de significado, historia, sensibidad, artesanía y arte. Su extensión son las redes sociales, Facebook e Instagram, pilotadas por su hijo Carlos Martín, que pone la palabra de su padre en estas plataformas para hacer llegar al mundo toda su creatividad bajo el nombre de artesanosilletero. Una de las lecciones de Feliciano Martín Cascón es la de la superación personal: “yo siempre he tenido que esforzarme mucho más que otras personas para llegar donde ellas”

  • Feliciano Martín Cascón, artesano silletero de Cantalpino. | Jorge Holguera