“No se entiende un movimiento cristiano si no se tiene fe”, Julián Alcántara Isidro, hermano mayor

Echarán de menos “la procesión, el contacto con el público cuando desfilas, la música, las imágenes en la calle”

Julián Alcántara Isidro, hermano mayor de la Real Cofradía del Cristo Yacente. | Jorge Holguera

La Real Cofradía Penitencial del Santísimo Cristo Yacente de la Misericordia y de la Agonía Redentora cuenta con aproximadamente 600 cofrades, uno de los cuales es Julián Alcántara Isidro, hermano mayor que frente a la Puerta de Ramos de la catedral de Salamanca responde a las siguientes preguntas.

¿Qué distingue a su cofradía?

Todas las cofradías son iguales, en el interior son prácticamente iguales. La distingue la advocación a la que está dirigida. En este caso es un Cristo Crucificado de entres finales del siglo XV y principios del XVI, que es el Cristo de la Agonía Redentora y un Yacente, que procesionan en el mismo desfile, que es de Enrique de Judo, de 1991. Esa es la diferencia aparentemente en imágenes. En vestimenta, nuestra cofradía no lleva capa, las zapatillas de esparto, un hábito blanco con un fajín rojo y un capirote de 90 centímetros de altura, que hoy por hoy son los más altos de la Semana Santa de Salamanca.

¿Por qué es significativo para ustedes el lugar en el que estamos haciendo la entrevista?

Esta es la salida, es la puerta por la que salimos. Se ve el frontal de la entrada de Jesús en Jerusalén. Esta es nuestra salida, la salida penitencial, sale por la Puerta de Ramos desde la fundación de la cofradía, desde que empezó a salir, en 1987.

¿Qué harán este año?

Muy poco, entre comillas poco. Ya tuvimos la presentación de la revista que fue en la capilla de Santa Catalina, dentro de la catedral. El siguiente acto fue El Poeta ante la Cruz, en el coro de la catedral nueva, al cual tuvimos un poeta invitado, en este caso un fraile dominico, Antonio Praena Segua, con la actuación del coro Francisco Salinas. Es un acto que se lleva haciendo incluso antes de salir de procesión, desde el año 1986. Celebramos el Triduo Penitencial en la parroquia de San Sebastián y la eucaristía, el mismo día de la procesión, si es posible, a las 9 de la noche en la catedral nueva y la vigilia pascual con el sacerdote nuestro, José Luis Mañana, en Tejares.


¿Qué cambiara respecto a otro año?

Un cambio sustancial. El año pasado fue un cambio drástico, no hubo nada. Este año tenemos algo, pero dese luego no podemos celebrar los cultos en la calle. Todo son cultos interiores respetando siempre las medidas de seguridad impuestas.

¿Qué echarán más de menos?

Indudablemente la procesión, el contacto con el público cuando desfilas, la música, las imágenes en la calle. La procesión es un poco la tarjeta de visita de la cofradía, entonces hacemos un trabajo durante todo un año para poder salir. A parte de la serie de actos que venimos teniendo durante todo el año, no únicamente en Cuaresma y Pascua. Desde luego lo que más vamos a echar de menos es la procesión.

¿Qué obra social desarrollan?

En navidades hemos hecho una entrega de alimentos, una entrega en metálico. No hace mucho hemos colaborado en un proyecto común que va a realizar la Junta de Cofradías con la aportación de cada cofradía. A lo largo del año venimos destinando pequeñas cantidades. Tenemos una recogida de alimentos y entrega de donativos bien a Caritas, a Manos Unidas y también con las Madres Isabeles.

¿Cómo invita a vivir esta Semana Santa?

De una manera muy rara, pero siempre desde el recogimiento y desde la fe, no se entiende un movimiento cristiano si no se tiene fe. Hay muchas clases de fe, creyentes somos todos, hay personas más practicantes o menos practicantes, pero todos tenemos fe. Desde la creencia que estamos aquí por algo, no únicamente por las ciencias biológicas, sino también algo tendrá que ver nuestro creador.