Los gobiernos nos abandonan

  Y ahora resulta que tenemos que enterarnos como sea, preocuparnos nosotros, andar con la lengua fuera, para saber cuándo vacunarnos, dónde. Ellos no nos llaman por teléfono. Tenemos que mirar en algunos periódicos, en la radio, Dios sabe dónde, ir a mirar unas listas. Es problema nuestro, no de ellos. Dicen que avisaron por twiter en Castilla León. Y los que no tenemos el puto twiter ¿qué? Y pienso en ancianos que viven solos, en infinidad de gente que no lee periódicos ni lee nada, en personas con alzheimer, en personas despistadas de todas clases. Que se jodan.

    El problema es nuestro, no de ellos. Tenemos que espabilar, porque ellos no están ahí para ayudarnos, si acaso nos hacen la caridad de pincharnos, si algunos averiguamos dónde hay que ir. Si nos orientamos entre la marea de informaciones contradictorias, que esta vacuna vale, que no vale, que la suprimen, que no la suprimen. Somos una mierda que estorba a los gobiernos. La gente les ha votado pero ellos pasan de la gente.  Y luego tendrán jubilación jugosa durante toda su vida, sin incompatibilidad ninguna en Hacienda. Los escritores no pueden cobrar sus derechos de autor si tienen una pensión, pero ellos podrán cobrar lo que quieran.

    Aquí estamos, ellos detrás de sus mostradores (o sus ordenadores, o sus emails inalcanzables, o sus máquinas tontas, o sus direcciones fantasmales e inasequibles), y nosotros aquí dando vueltas entre las nieblas, tragando lo que sea. Porque la gente lo traga todo. A veces se ponen furiosos por algunas cosas, pero a menudo dicen que a sí a todo aunque los destruya y los anule.  Ellos son los gobiernos y nosotros somos el ganado. Pero estas vacas tienen que espabilar, averiguar donde tienen que vacunarse, porque ellos no se lo van a decir. Somos vacas y nos jodemos.

ANTONIO COSTA GÓMEZ, ESCRITOR