Lecciones de amor 

Ha llegado la primavera cargada de amor, como siempre. Eso se dice, pero ¿es verdad que la primavera despierta el amor? La literatura, el cine, las artes en general y la cultura popular, definen a la primavera como la estación anual del amor, por excelencia. Millones de poesías relacionan el amor con la primavera. Época en que todo florece y hasta los dichos populares se hacen eco de todo ello, reflejándolo en aquella sentencia de que “la primavera, la sangre altera”.

Más allá de esa creencia popular ¿existe realmente algún consenso que de fundamentación científica a que somos más proclives y receptivos al amor en primavera? Todo parece indicar que, en esta estación meteorológica, se incrementa la producción de hormonas corporales, relacionadas con el buen estado anímico, que estimulan los sentidos y los lazos emocionales.

En la primavera hay más horas de luz y esta es más intensa que en el letargoso invierno. La biología nos dice que la energía lumínica incide directamente en la producción de la melatonina y la oxitocina. Entre otros, la melatonina controla la producción de seratonina, conocida popularmente como la “sustancia de la felicidad”. Por su parte, la oxitocina, popularizada como la hormona del amor, tiene un papel importante en las relaciones sociales y estimula las conductas de generosidad y empatía, así como los vínculos afectivos familiares (madre, padre, hijos, nietos). 

Pero la biología no puede explicar, por sí misma, todos los factores que hacen de la primavera la estación del amor. Hay otros factores de carácter psicológicos y sociales que contribuyen a que esta creencia sea una realidad. Por lo general, la llegada del buen tiempo se percibe con más optimismo, con más tiempo en la calle, energías renovadas, disfrute de los primeros rayos de sol que dan un toque bronceado a la piel. La autoestima crece y la persona se siente más confortable y atractiva. Los contactos sociales se intensifican y las posibilidades de que surgan episodios amorosos se multiplican, aunque, en estos tiempos de pandemia, esas manifestaciones se vean menguadas.

De entre todas las lecciones de amor que he visto, me quedo con las reflejadas en esta carta que los autores me han permitido compartir con todos ustedes y que, aunque no fue escrita en primavera, lleva implícitas abundantes lecciones de amor, en todos los sentidos y desde varias edades. Dice así:

“Feliz aniversario!!! Ojalá poder estar ahí todos con vosotros celebrando este día tan especial ¡Bendito momento en el que os enamorasteis!, gracias a eso estamos todos aquí.

Seguro que el yayo ya se lo sabe pero, ‘Carlos’ es un nombre de origen germano que significa ´El hombre libre’ o ‘El hombre fuerte’ y es que no creo que pudiese escoger una palabra mejor para describirle que ‘fuerte’. Transmites mucha serenidad y seguridad, todo el mundo que está a tu alrededor se siente seguro, eres pura luz. Aparte de ser inteligente y saber escuchar, tienes un buen humor taaaan especial que hasta tus chistes malos hacen gracia. La pasión con la que hablas de las cosas, la tranquilidad con la que te expresas, eliges siempre las palabras adecuadas y todo en su justa medida. No podríamos tener un abuelo mejor.

Igual que Carlos es ‘hombre fuerte’ Carolina significa ‘mujer fuerte’ y es lo que realmente eres, de los pies a la cabeza. Fuerte y bondadosa de los pies a la cabeza. Siempre pensando en los demás, anteponiendo tu seguridad y comodidad por los demás. Tienes una capacidad infinita para cuidar. Tú siempre ves más allá, ves las cosas llegar antes de que pasen, muy intuitiva, un sexto sentido… o que Dios te lo sopla. Qué afortunados nos sentimos de haberos tenido siempre tan cerca.

Sois los mejores abuelos del mundo entero, a día de hoy nos seguís dando una lección cada día de amor incondicional. Nunca dejéis de hacerlo, os habéis ganado el cielo.

Siempre viviréis dentro de nosotros.

Gracias por ser un gran ejemplo de matrimonio y de familia. Ojalá nosotros podamos celebrar nuestros 50 años de casados mientras nos miráis desde el cielo.

 Con muchísimo cariño; Carlos, Leti y Lucia. Os queremos infinito.”

Ellos son unos nietos que nos dan lecciones de amor hacia sus abuelos, aquellos a los que no pudieron acompañarles en su 50 Aniversario de bodas, debido a la pandemia. Pero estos abuelos no estaban solos, sus lecciones de amor dadas hacia los demás fueron recordadas y recibieron a cambio nuevas lecciones de amor de sus descendientes. Toda una consideración de lecciones de amor fraternal.

Les dejo con Antonio Machado y “La primavera besaba                                                                                                 

                                                                                                       Aguadero@acta.es