La primavera. Tiempo de Afrodita y Venus

Cansado de la pandemia y de comentar contenidos serios o los  descorazonadores avatares de los políticos, un día radiante del mes de marzo, me propongo cantar la sensualidad primavera.

Contemplar las flores de los frutales, hacer un ramo con flores silvestres, buscar poesías amorosas que hablen de la primavera, contemplar y leer comentarios sobre ”La primavera” de Botticelli” , recordar y tararear  las canciones que nos entusiasman y hasta nos encienden, pasear entre prunus, cerezos, ciruelos y melocotoneros en flor, levantar los ojos hacia el cielo azul, con  algunas nubes  flotando en el aire, sentir los olores de la naturaleza y el viento que mueve los árboles y nos acaricia al pasar, observar como brotan y se abren las yemas, ver como  retozan,  cantan o mugen, tejen sus nidos o hacen sus madrigueras y se aparean diferentes especies. Esa es la primavera.

 ¡Cuantas maravillas para una vida tan breve!

¿Cuál es su imagen, poesía, cuadro, música, flor, canto de pájaro,  cielo y tantas cosas más que a usted le sobrecoge, entusiasma, emociona ?

Es el tiempo de  las diosas del amor, Afrodita (griega) y Venus (latina), cuando toda la naturaleza canta la pasión. Unos la representan  más sublimada, como Botticelli,  otros más erótica, como Tintoretto. Disfruten también del cuadro de Venus, Vulcano y Marte. En él, Tintoretto no se olvida de nada: la belleza y sensualidad de Venus, el deseo de Vulcano,  su esposo viejo que la contempla extasiado, y Marte, escondido, esperando su oportunidad. Todo en un marco lleno de plantas y sátiros,  sin que falte cupido.  

Pongo este ejemplo, porque es una pena que nos pongan tan difícil ir a ver,  en estas fechas,  una exposición  actual sobre “Pasiones y mitología” en El Prado. Tener que conformarse con verla por Internet es una gran pérdidea. Pero no se pierdan esta exposición empezando por uno de los cuadros de Tiziano: “La bacanal de los andrios”, una fiesta el vino.

Conviene ver esta exposición, sabiendo que el arte, hoy tan perseguido, en  esta hipócrita posmodernidad de falsa corrección,  se tomaba era más libre en el siglo XVI. 

¿Necesitamos un nuevo Renacimiento que cante la vida y el amor?