Lo niego todo

Profesor de Derecho Penal de la Usal

Actualmente se están celebrando las sesiones del juicio por la caja B del PP en la Audiencia Nacional y en los últimos días han comparecido como testigos los ex presidentes del gobierno M. Rajoy y Aznar, además de varios ex ministros y altos cargos de esos gobiernos y el espectáculo que están protagonizando es de una desfachatez inigualable, jamás conocida en nuestra reciente historia democrática.

                  Aunque el juicio de la primera etapa de la Gürtel -que motivó la moción de censura contra M. Rajoy e invistió a Pedro Sánchez como presidente del gobierno- dejó acreditada la existencia de una contabilidad paralela del PP, los testigos comparecientes que tuvieron mayores responsabilidades de partido y de gobierno (antiguos secretarios generales del PP, ex presidentes del gobierno y ex ministros) lo han negado absolutamente todo, “incluso la verdad” como dice Sabina en una de sus últimas canciones. Y lo han hecho como lo hacen habitualmente la mayoría de los miembros de las organizaciones criminales: mintiendo con soberbia, altanería, descaro y mala educación, lo que se contradice claramente con la actitud de “colaboración con la justicia” que públicamente proclama el PP en todos los foros. Ya se sabe “dime de los que presumes y te diré de lo que careces”. Engaño, manipulación, falsedades, malas artes en general.

Actos procesales como estos no deberían ser autorizados por los tribunales de justicia. Permitir que comparezcan desde sus casas, cuando a otros no se lo consienten, aún en la misma situación de pandemia y que lo hagan ocultando sus rostros con mascarillas –a pesar de estar solos en un espacio que pertenece a su intimidad sin la presencia de otras personas, ni siquiera convivientes- es dar un mal ejemplo a la ciudadanía; mejor dicho, es una “tomadura de pelo” a la sociedad en general. Por otro lado, mientras a estos políticos presuntamente corruptos les formulan las preguntas con educación y corrección, sabemos que muchas veces no se guarda ese respeto y consideración con otros comparecientes. No hay más que ver la serie documental del proceso penal contra el ex alcalde de Ponferrada, Ismael Álvarez (PP), por acoso sexual a una ex concejala de su mismo grupo, Nevenka Fernández, para darnos cuenta cómo trataba el Fiscal a la víctima, a la que acorraló con un interrogatorio irrespetuoso atentando a su dignidad personal.

                  Pero no se quedan ahí los actos esperpénticos protagonizados por miembros del PP durante la presente semana y que siguen siendo consecuencia de los malos resultados electorales que cosecharon hace mes y medio en Cataluña. En su ánimo desesperado por recuperar el espacio electoral perdido hace unos años, han ofrecido a un “chaquetero político” como Toni Cantó (que comenzó su carrera política en la formación Agrupación Vecinal de Torrelodones, pasando después a UPyD, Ciudadanos y ahora casi con toda seguridad será incluido en las listas electorales del PP de Ayuso para las elecciones de la Comunidad de Madrid del próximo 4 de mayo.

                  Paradojas del destino, Toni Cantó no es un político cualquiera. Estando en Ciudadanos actuó como portavoz de la comisión de investigación creada en el Congreso de los Diputados sobre la financiación ilegal del PP y, como tal, preparó las conclusiones. Entre las mismas, Cantó, de su puño y letra, escribió que el PP “disponía de una contabilidad no declarada que repartía sobresueldos, que manipulaba adjudicaciones y concurrió dopado a las elecciones gracias al dinero negro”.  Además, animaba a los españoles a “votar al PP a aquellos que quieran seguir votando a un partido que no lucha contra la corrupción”. Definía al PP como una “máquina de corrupción masiva” y a su líder Casado como “muestra del PP rancio de toda la vida”.

                  Por su parte, la compra de voluntades en la moción de censura frustrada de la región de Murcia -en la que tres diputados regionales de Ciudadanos votaron en contra de la moción al designarlos consejeros del gobierno regional-, ha quedado fielmente acreditado al prosperar la moción de censura en el ayuntamiento de Murcia, apoyada por Ciudadanos y PSOE. En el ayuntamiento, ningún concejal de Ciudadanos ha aceptado posibles tentaciones de transfuguismo.

                  El nivel de degradación moral al que está llegando la política resulta insoportable Tal vez esa sea la estrategia de los que quieren conservar o llegar al poder sin importarles los muñecos rotos que dejan por las cunetas. Esperemos que la ciudadanía actúe con sensatez y sentido común y envíen al rincón más ominoso del olvido a quienes están sistemáticamente prostituyendo la política.