Y la primavera ha vuelto

Cerca mi domicilio, está, quizá, el mejor pulmón de Salamanca, “Parque  o Huerto de jesuitas"

He visto florecer algunos árboles, antes de comenzar la estación, hoy, manzanos, ciruelos y perales, están en plena floración. Ésta, tampoco va ser como años anteriores al 2020; nos agarramos a que el sol calienta y la vida se alarga hasta las 22 horas.

Es un placer observar cómo a pesar de seguir viviendo confinados, privados de nuestros derechos, rezumando maldad, las flores, vegetación, luz, alegran nuestras vidas. Quizá no les llegue el aroma a cloaca, a trampas, a insultos y otra palabrería de muy mal gusto.

Se arrogaba Sanchez en el Senado, junio de 2020, que su gestión de la crisis del coronavirus a través del estado de alarma había logrado salvar 450.000 vidas.  Se le olvidó al Presidente que junto a Bélgica fuimos el país que más muerto tuvo, en proporción al número de habitantes, que personas centenarias fallecidas, a fin de ocultar cifras, se hicieron pasar por niños y adolescentes. Solo el  tiempo no miente y pone a cada uno en el lugar que corresponde… aunque a veces se nos haga larga, y difusa la espera.

La primavera ha llegado, y el coronavirus sigue entre nosotros con su constante goteo de vidas, acompañado por un torrente de chismes, ambiciones… y otra vez el odio hace presencia en la boca de algunos políticos, nos envenena la pestilencia que despide la vulgaridad de sus frases.

No son ajenos a esta hermosa primavera, donde el monóxido de vulgaridad tanto escrita, como en voz de tertulianos que han olvidado lo que decía Platón: “la política es el arte de gobernar a los hombres con su consentimiento. El político es quien conoce ese difícil arte. El arte de gobernar por la fuerza no es política, es tiranía” Bien es cierto que están pagados  y para esas bocas agradecidas, la sagacidad, o la habilidad no existe. Enfangan, convierten sus opiniones en espectáculos circenses ponzoñosos, casi  digo sicalípticos lujuriosos. Los televidentes, y lectores, hacen su interpretación en la calle, todo se adultera, se confunde, se embarulla. Expulsan miles de kilos de cochambre, saben que eso es lo que desea el español y sobre todo vende y crea audiencia. Se desfogan esgrafiando, aunque sus voces valgan… cero

La primavera ha llegado, ya es primavera y esta vez no nos lo ha tenido que decir el Cortinglés, ni las trifulcas de Senado y Congreso, ni los repuntes de covid, ni el seguir encerrados en CCAA, ni la no llegada de vacunas… este apocalipsis no impide que la estación de la esperanza llegue con más fuerza.