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Esta semana, artículo “en hilo”, como en Twitter. O sea, que sigue la próxima. Cosas de los periodos vacacionales.

Hace rato que nos conocemos, por eso, creo que saben que el nacionalismo es un tema que me ocupa… y preocupa.

Parto de dos premisas: aunque soy orgulloso charro de dos orillas, también es cierto que nunca he creído que nadie sea mejor que otro debido a su lugar de nacimiento… ni que haya lugares mejores; los suelos, suelos son…

Es más, si guguelean México, o España, seguro que verán más de una imagen que les despertará las ganas de conocer, sobre todo ahora que la vida nos ha enseñado a valorar el poder salir de casa… Adonde sea. Porque si guguelean muchos otros lugares les pasará tres cuartos de lo mismo… O “tres cuartes de le prop”, que dijera el bueno de Tip en su famosa explicación de cómo llenar un vaso de agua (para los más jóvenes: (291) Tip y Coll - La jarra y el vaso de agua - YouTube).

México, por ejemplo, tiene mar, montaña, ruinas prehispánicas, ciudades coloniales… Y gente maravillosa… y no tanto. Porque, al igual que en todas partes, hay de todo. En este sentido, de unos años para acá se busca exacerbar un nacionalismo patriotero, en México, en España… y creo que no es algo solo nuestro; desde luego, ambos países tienen todo para ser todavía más potencias turísticas de lo que ya son: playas, cultura, buen clima… Una cierta diferencia, a mi modo de ver, es que, en México, demasiados mexicanos reniegan, si pueden, del turismo propio, o sea, de conocerse. En España, no sé si eso pasa tanto...

Dándole vueltas a este razonamiento, caí en la cuenta de que en la Madre Patria, para criticar un lugar, nos metemos con los naturales, al menos, mucho más que con el sitio; creamos o exacerbamos el estereotipo, nos burlamos, pero, en general, los sitios “salen vivos”. Es más común el “los… [ponga usted el gentilicio de sus obsesiones] son unos…”, que “… [ponga usted el topónimo que le parezca] es feo o no tiene nada que ver”; como mucho, se ignora, no se menciona en las conversaciones o en los chistes.

En México, por contra, hay alusiones a la gente, también hay “chistes de…” pero, en general, sobre todo burlas y críticas al sitio; si uno sacara conclusiones a partir de lo que muchos paisanos de acá me dicen, en México visitaría Cancún, Morelia, Chiapas, San Antonio (de compras), Miami, Las Vegas, Disneylandia… Y poco más.

No sé si soy un romántico empedernido pero es raro que no encuentre algo que recordar en los lugares, incluso en los “más feos”: un paseo, una luz, un barcito, gente… Por lo mismo, creo que ese desapego que los mexicanos tienen hacia lo que no terminan de ver como suyo –salvo que uno de fuera diga algo; aunque no sea crítica, será tomado como tal– da argumentos a los mencionados fuereños para “no ir”; o para “no venir”.

Yo, por eso, salvo que me afecte mucho, en la turisteada, como en las presentaciones de libros, si no puedo decir algo bueno, intento no decir nada, porque nunca se sabe si en ese sitio tan “a-qué-vas-ahí” no termine uno viviendo, por esas cosas tan extrañas que a veces tiene la vida.

 

@ignacio_martins

 

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