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‘Ingenios para detener el tiempo’ una singular colección del bejarano Antonio Sánchez

Desde el primer confinamiento por la pandemia de la COVID-19 la exposición de cámaras e ingenios fotográficos, cedida al Ayuntamiento de Béjar, se encuentra cerrada al público, al igual que la Cámara Oscura

Inauguración de la exposición en 2019 / FOTOS ANA VICENTE

En 2019, el coleccionista y restaurador bejarano Antonio Sánchez Sánchez, cedió en depósito al Ayuntamiento, durante diez años, una gran exposición denominada Ingenios para detener el tiempo,  que versa sobre el mundo de la fotografía, la estereoscopia, la cámara clara y la linterna mágica. La colección está ubicada en la zona de recepción de visitantes que sirve de antesala a la Cámara Oscura, en el Torreón de las Cadenas del Palacio Ducal de Béjar.

Esta muestra cuenta una historia relatada a través de imágenes, cámaras fotográficas e ingenios científicos, una evolución que comenzó cuando la fotografía era algo muy caro y raro, con los primeros fotógrafos llamados de galería porque colocaban sus estudios en pisos altos con una galería de cristal con cortinas que abrían y cerraban jugando con la luz para lograr la exposición. En aquellos momentos, la persona que quería ser fotografiada debía permanecer inmóvil  incluso durante 10 minutos, lo que se conseguía sentándola en una silla con una sujeción en el cuello que se asemejaba a un garrote vil, una de estas sillas puede verse actualmente en la Filmoteca de Castilla y León de Salamanca.

El salto evolutivo de la fotografía se produjo cuando aparecieron los fotógrafos de minutero, que utilizaron cámaras de cajón que permitían el revelado en pocos minutos en el mismo lugar, es el momento en el que las cámaras saltan a la calle para captar las instantáneas en lugares públicos.

En la exposición de Béjar se pueden ver desde estas cámaras de minutero hasta la Epson, la cámara de fuelle más pequeña del mundo; o una Leica, que se llevaba en la cintura y era la más rápida de su época con mecanismos de placas de cristal; algunas Voigtlander, el primer fabricante en hacer lentes de objetivos calculadas matemáticamente; ejemplares de las primeras réflex, otras denominadas autográficas porque detrás tenían un puntero que permitía por una pequeña ventana escribir la fotografía que se había hecho. Hay también cámaras de cajón, algunas de las primeras polaroid de instantáneas y un sinfín de  los diferentes modelos que fueron perfeccionando el mundo de la imagen y la fotografía a lo largo del tiempo, pasando de grandes, lentos y expectaculares armatostes a otros tipos mucho más dinámicos, reducidos y operativos.


Un apartado de la colección resulta muy sugerente para los padres y abuelos que recordando su niñez pueden enseñar a sus hijos o nietos la parte de la exposición dedicada a proyectores y cámaras infantiles, con algunas de las cuales jugaron siendo niños, o la linterna mágica del año 1900, un juguete que funcionaba con fuego y parafina y que utilizaba imágenes de cristal, algo que hoy en día resultaría impensable que fuera dirigido a los niños.

La Estereoscopía inventada por Charles Wheatstone en 1938, también tiene su representación en la exposición,  se pueden ver desde los estereoscopios que se regalaron de propaganda con la marca Suchard en 1890, a otros más modernos que hasta hace poco se utilizaron para dar a conocer ciudades y monumentos; además de un conjunto de interesantes fotografías hechas con cámaras especiales que captan las imágenes con una distancia de 6 cm o 6’5 cm (la distancia entre los ojos), y hacen que al percibir una imagen con cada ojo ambas se fusionen en el cerebro y se vean en tres dimensiones. También hay anaglifos de la década de los cincuenta, imágenes de dos dimensiones capaces de provocar un efecto tridimensional cuando se ven con lentes especiales de color diferente para cada ojo.

Una interesante exposición que se encuentra cerrada al público, al igual que la Cámara Oscura, desde el primer confinamiento por la COVID-19, y que sin duda será una buena opción para visitar en Béjar con la familia, cuando las autoridades municipales responsables de su gestión agudicen su ingenio  para poner las medidas de seguridad que permitan su apertura.

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