Badajoz rinde honores a Alfonso IX, fundador de la USAL, olvidado por Salamanca

El pasado jueves, la ciudad de Badajoz, la más populosa de la vecina Extremadura, rindió honores al rey Alfonso IX de León, con un acto institucional en el que se inauguró un mural de cerámica dedicado a este rey nacido en Zamora, fundador de la Universidad de Salamanca en 1218, y que conquistó la capital pacense el 19 de marzo de 1230, tras haber tomado previamente Cáceres, Alcántara o Mérida.

Sin embargo, a tenor de la inauguración de dicho mural en Badajoz, y las estatuas que dicho monarca posee en Cáceres o León (a las que habría que sumar la que está en proyecto en la propia Badajoz), hay que reconocer que la figura de Alfonso IX no ha sido tratada con justicia por las instituciones salmantinas pues, a pesar de haber fundado la Universidad de Salamanca, este rey no posee ninguna estatua ni en la capital ni en la provincia salmantina. De hecho, el Ayuntamiento de Salamanca ni tan siquiera ha sido capaz de ejecutar el medallón que prometió en la Plaza Mayor, que iba a inaugurarse coincidiendo con los 800 años de la USAL celebrados en 2018, y del que desde entonces nada se ha vuelto a saber.

Ciertamente, no se puede decir que esta falta de reconocimiento sea algo exclusivo de la provincia salmantina, sino que también se extiende a la vecina Zamora, en cuya capital nació Alfonso IX, siendo el último rey nacido en la ciudad de Zamora, y donde sin embargo carece de una estatua que le recuerde, a pesar de que dotó a la capital zamorana de Fueros propios en el año 1208, haciendo lo propio también con otros puntos de la vecina provincia, como Fermoselle, Toro, Porto o Puebla de Sanabria.

Volviendo sobre nuestra provincia, cabe recordar que Alfonso IX creó los concejos de Montemayor del Río, Miranda del Castañar, Monleón o Salvatierra de Tormes, además de donar a la Orden de Santiago localidades como Saucelle, o haciendo lo propio a la Archidiócesis de Santiago con Vilvestre, motivo por el cual hoy ambas localidades poseen la Cruz de Santiago en sus blasones municipales.

No obstante, uno de los principales hitos de Alfonso IX fue la convocatoria de las Cortes del Reino de León de 1188, reconocidas como Cuna del Parlamentarismo a nivel mundial por la UNESCO (al haber sido las primeras de la historia en que se documenta la convocatoria de representantes del pueblo llano con voz y voto), y en las que hubo representantes de los vecinos de Salamanca, Ciudad Rodrigo, Ledesma o Alba de Tormes, entre otras localidades del reino, sin que por supuesto haya nada que recuerde este hito en nuestra provincia.

Por todo ello, resulta un tanto lamentable que Salamanca siga sin tener ni tan siquiera el prometido medallón en su Plaza Mayor para Alfonso IX, como también es lamentable que carezca de una estatua en la capital provincial quien tomó la decisión de instalar en Salamanca aquello que más vida, prestigio y fama universal nos ha dado a los salmantinos: la Universidad.

Claro que, cuando se trata de recordar a los reyes leoneses, la justicia no es la principal de nuestras virtudes, por mucha relevancia que hayan tenido para nuestras tierras. Y si no, que se lo digan a Alfonso VI o, sobre todo, a Ramiro II, monarcas que dieron Fueros a Salamanca (el primero) y reconquistaron y repoblaron la capital provincial (el segundo), sin que haya un atisbo de poner en valor sus figuras.

De hecho, en el caso del rey Ramiro II de León, se da la triste circunstancia de que se le había dedicado sobre plano una glorieta en su día (la ubicada junto al cementerio de Salamanca), reconocimiento que se le arrebató posteriormente, pasando el ayuntamiento capitalino a dedicar dicha glorieta a Marcelino Champagnat (estatua incluida), fundador de la orden religiosa de los Maristas, la cual tiene un colegio en la parte baja de la avenida de los Maristas de Champagnat, que nace de dicha glorieta.

En todo caso, como dice el refrán que rectificar es de sabios, esperemos que la ciudad de Salamanca sea capaz, al menos, de dedicar el prometido medallón al fundador de la USAL, para lo cual este año supone una inmejorable ocasión, pues en agosto se cumplirán 850 años del nacimiento del rey Alfonso IX de León, padre de nuestra ya ocho veces centenaria universidad, habiendo pasado ya más de un siglo desde que Villar y Macías reclamó una estatua para dicho monarca en Salamanca.