El sonido de las campanas

LIBERA ME DÓMINE, DE MORTE AETERNA IN DIE ILLA TREMENDA

Hoy me vais permitir que cuente una historia, ya pasada, pero nunca olvidada; porque hay cosas que por mucho que se intente jamás se pueden olvidar: “Mi padre, que fue médico de varios pueblos de nuestra provincia durante mucho tiempo murió a los tres años de su jubilación. Inmediatamente llamé por teléfono al párroco del pueblo donde él había estado ejerciendo durante 27 años, Poveda de las Cintas,… Don Santos Blanco sintió profundamente la muerte de un amigo y de inmediato mandó que se tocasen las campanas de la Iglesia (Ver foto), para comunicar el triste acontecimiento. Y tocaron a muerto y el sonido de las campanas,  monte abajo, inundó el entorno. Todos los vecinos supieron que aquel médico rural que había dejado girones de su vida allí, durante tantos años, que había asistido tantos partos y curado muchas heridas, que había atendido a muchos enfermos y también consolado a varios moribundos… había muerto”.

RÉQUIEM ALTERNAN, DONA EIS DOMINE ET LUX PERPÉTUA, LUCEAN EÍS-

A mí, desde el teléfono, me pareció sentir como el sonido iba diciendo por todo el pueblo y por la planicie de los campos de trigo; que alguien que “pasó por allí” y dejó su impronta… había muerto. Dentro de mí gran dolor y tristeza, sentí alegría de así fuese… de que aquel sonido, expandiera a los cuatro vientos, las vivencias de una persona habidas durante tantos años.

KIRIE ELÉISON, CRISTE ELÉISON, PATER NOSTE, ET NE NOS INDÚCAS INTENTATIÓNEN SED LIBERA NOS A MALO

Tampoco es eso; pero hay que ser conscientes y agradecidos, pues este sentir del-SONIDO DE LAS CAMPANAS-, sólo podrán oírlo los que están en el lugar. Los que sean de allí o habiendo nacido en él, tuvieron que marcharse voluntarios u obligados buscando nuevos horizontes, no lo escucharan este último homenaje recordatorio de ‘ese alguien’ que pasó por allí.

QUI LAZARUN RESUSCITATI A MONUMENTO

Tampoco es eso; efectivamente soy sabedor que qué  muchos al leer esto diréis… ¡Después de muertos!... Puede que sea así… pero.

Otros también dirán: “Esto que dices era antes”. E indudablemente estoy de acuerdo en la apreciación, pues tuve la oportunidad de ver bastantes entierros con su triste parafernalia y profundo sentimiento: Cuando el sol caía a plomo en la plaza de tierra el sacerdote celebrante con capa pluvial de color negro y el rostro cubierto de sudor y seguido del diácono, hace una genuflexión ante el féretro que descansa solitario sobre dos soportes. Con el hisopo en su mano derecha asperja tres veces, la primera a los pies, la segunda en el medio, la tercera a la cabeza. Al pasar por delante de la cruz, la saluda. Deja el hisopo y recibido el incensario, reparte el incienso en  el féretro de la misma forma…

Recuerdo que en una ocasión el duelo sorprendió al señor Gonzalo en la bifurcación de dos calles a la entrada de la plaza. Venía con su carro cargado de mies del que tiraban dos rumiantes y pacientes bueyes. Aguarda impávido a que el acto pase; se ha quitado respetuoso el sombrero de paja dejando ver un rostro quemado por mil soles hasta la mitad de la frente, desde allí y hasta la raya marcada por el sombrero deja ver una parte blanquísima que destaca más por la avanzada calvicie. Le ha pillado el entierro a pleno sol y gruesas gotas de sudor le corren por la cara y se pierden bajando entre la camisa sin cuello… desde la Iglesia, que está en el altozano, llega nítido el sonido de las campanas que tocan a muerto con una cadencia que sobrecoge en el silencio.

REQUIESCANT IN PACE. AMÉN-

A otros lo que cuento hoy en estos diálogos intrascendentes no les gustará o al menos les parecerá extraño. Y tampoco me extraña: “Dada que la crisis que vive el mundo, también lo es de carácter moral y religioso”. Lo que cuento fue cierto en su momento y con toda su  teatralidad y boato ¡que lo había!

Además; tengo que añadir que: La frivolidad  de espíritu en las ideas y en las costumbres que hoy imperan en el Mundo son notorias”. A lo que se añade la-“Libertad de Expresión-, que está siendo (según para quienes)… tan “manoseada” y ultrajada en estos tiempos.

Hace unos días le dije al-Sacristán- y campanero de la Iglesia de Villaflores: (Ver foto). “Emi, si me “voy” antes que tú (cosa lógica, ya que le “saco” muchos años de edad)… “dame un buen toque de campanas” y que el-Sonido-, se extienda a los cuatro vientos. Igualmente le he rogado al buen amigo Antonio Muñoz, de El Cerro (mi pueblo de Hijo Adoptivo). Y sé que cumplirán. Y puede que ¡hasta yo! en “la distancia”… podré escuchar el sonidos de las campanas expandiéndose por esos campos que tanto he querido…