El pan de san Antonio

 

A la puerta de la iglesia esperaban dos cestos de mimbre llenos de pan cocido. Los guardaba el panadero de turno. Poco a poco, se iban arrimando unas mujeres enlutadas con pañuelo a la cabeza y arrebujadas en un mantón o cubiertas con una mantilla de punto gorda sobre una chambra medio raída, pero limpia. Son las pobres del pan de san Antonio. Entre ellas, solían aparecer algunos hombres con boina renegrida por sudores y trabajos, apoyados en una cayada complaciente. Antaño, se les llamaba los pobres de solemnidad.

Están a punto de salir de misa de difuntos. El recién fallecido es una persona pudiente, que había ordenado en su testamento que diesen, como responso, un pan de dos libras a los pobres. Otros días, el motivo, de que los cestos aguardasen a la salida de misa, era que la hucha de los pobres del pan de san Antonio había recaudado lo suficiente para una torta de libra.

Se trataba de una costumbre vieja, que se pierde en la historia. A modo de ejemplo, a principios del siglo XVIII (año 1702), un tal Francisco Delgado fundó una obra pía en la parroquia. Era frecuente que una persona dejase parte de sus bienes o rentas a la iglesia, como limosnas en misas, que se debían ofrecer por su ánima o por su intención en unas fechas determinadas o a perpetuidad,

Francisco lo determinó así:

“Fundo una obra pía por la que ordeno se cumplan tres misas cantadas por las Pascuas de Navidad, de Resurrección y en la de Pentecontés. Por cada una se ha de dar al cura cuatro reales de limosna, y al sacristán uno. Se ha de pagar al administrador, por cada año, quince reales por el trabajo de arrendar mis fincas y cobrar mis rentas, y los sobrantes, que haya de dicha renta, se ha de invertir en pan cocido, que el cura más antiguo ha de repartir en los tres días de Pascua a los pobres de solemnidad, cuya repartición ha de hacerse por el lugar, de casa en casa, de manera que dicha limosna se ha de entregar a cada pobre según la mayor necesidad que tenga, sin que le mueva la mucha pasión ni odio en dicha repartición. Como asi consta en su fundación”.

Son costumbres que debes conocer, porque forman parte de nuestra historia y de la sensibilidad y generosidad de nuestra gente.