Ciudad Rodrigo al día

Otra larga viudedad

Descendientes de José Tomás de Mazarrasa, Administrador Apostólico de la Diócesis de 1885 a 1907, se suman a los artículos en su defensa

Me cuentan mis amigos Fernando Regueras y José Ignacio Martín Benito que la diócesis de Ciudad Rodrigo podría estar en peligro de desaparecer por hechos sobradamente conocidos y que dada mi vinculación con esta ciudad sería bueno que escribiera algo sobre este asunto.  Intentaré poner mi granito de arena.

El conocimiento y recuerdo de Ciudad Rodrigo nos llega a la familia Mazarrasa a través del obispo José Tomás y ha pervivido hasta nuestros días aunque la “tradición”, digamos, fue fundamentalmente oral, ningún documento parecía quedar en nuestros diezmados archivos sobre nuestro querido personaje. Únicamente sabíamos de un gran cuadro en la galería de retratos de la casa de Mazarrasa en Villaverde de Pontones (Cantabria). Al fondo, unas puertas daban paso a la capilla de la casa que se ampliaba con la galería citada. Un discreto paso a la derecha del altar comunicaba con lo que llamábamos “la habitación del obispo”, lo que nos hacía pensar a los más jóvenes que José Tomás Mazarrasa cuando venía por Villaverde ocupaba esa habitación, que contaba  con su propios muebles y que más tarde supimos que simplemente se colocaron allí cuando el obispo falleció y fueron traídos de Ciudad Rodrigo.

Debo añadir que la capilla estaba presidida por una imagen de bulto redondo de Nuestra Señora de la Peña de Francia, encargada por el maestro de arquitectura Valentín de Mazarrasa en 1766. Cuando la imagen original del convento dominico fue objeto de un robo sacrílego fue el obispo José Tomás quien recordó que en Villaverde había una copia fidedigna incluso certificada por el prior del convento de la Peña de Francia en ese año de 1766 y encargó a un artista efectuar otra copia, de forma que podríamos decir que la existente en Villaverde, ahora, es la que recuerda más  a la original desaparecida.


Con el tiempo fuimos reuniendo más datos que publicamos en la revista del Seminario Diocesano en el año 2008 con motivo de la exposición “Aude Sapere “organizada por mi amigo Juan Carlos Sánchez, director del mismo en aquel momento.

A la exposición fuimos unos 60 miembros de la familia invitados por Juan Carlos. El coro A Cappella de Santander cantó el sábado en la capilla de Cerralbo y el domingo la misa en la catedral. Al lado del altar mayor se colocó la imagen de la Virgen de la Peña de Francia, que fue traída en procesión  por la ciudad sostenida por miembros de diversas ramas de la familia Mazarrasa, entre otros José Tomás, así bautizado en recuerdo del obispo.

Volvimos con ocasión de la celebración del paso por Ciudad Rodrigo de San Francisco de Asís. El coro A Cappella volvió otras dos veces más y de esta forma la familia Mazarrasa volvió a vincularse de manera muy entrañable a Ciudad Rodrigo y a su diócesis.

Ahora la situación recuerda un poco, es paralela, a la vivida en Ciudad Rodrigo en los años 80 del siglo XIX y no puedo dejar de hacer constar el epitafio de Mazarrasa en su enterramiento de la catedral : “Primus post largam viduitatem”.

Por todo ello constituyéndonos en representantes de la familia Mazarrasa solicitamos con todo respeto al Nuncio apostólico y a la Conferencia Episcopal que se muestren sensibles a todas estas peticiones de fieles de Ciudad Rodrigo que lo único que quieren es mantener una diócesis y un obispo que la rija al igual que se tuvo desde tiempo inmemorial.

Olav Mazarrasa Mowinckel

José Tomás Mazarrasa Gómez-Cantolla