Las Arribes al día

“Yo luché porque las mujeres pudieran ser autónomas, hace 40 años les chocaba que quisiera ser ganadera”

Desde hace cuatro décadas es titular de una explotación de vacuno de carne en extensivo en Majuges, después de llegar desde San Sebastián, lugar donde trabajaba como administrativa en una cadena de supermercados

Natividad García López, Nati para quienes la conocen, es una de esas pocas mujeres que ha logrado forjar su propia historia en el mundo rural, segura de sí misma, convencida de lo que quiere y capacitada para soportar la dura tarea de ser ganadera, tanto en el campo como sobre el ordenador, aparato que ha sustituido a la carpeta llena de papeles. Sin duda, una mujer en ‘tierra hostil’, un sector duro y difícil en el que la mayoría fracasa o se cansa. 

Natural de Nava del Rey (Valladolid), sus padres la llevaron a San Sebastián, donde creció, se formó, trabajó, conoció a Tomás, natural de Majuges, y se casó. Comenzaba la década de los 80, uno de los momentos más sanguinarios de la banda terrorista ETA, lo que obligó a cerrar la cadena de supermercados en la que trabajaba como Administrativa: “Me daban la opción de irme a Madrid, pero yo quería estar con Tomás”, aunque Nati recuerda que en un principio su marido no quería volver a Majuges “porque decía que no me iba a adaptar”, pero a mí no me importó “porque iba a compartir mi vida con la persona que quiero, así que lo convencí”.

Nati y Tomás decidían regresar a Majuges con su hijo de dos años, hacerse cargo de las tierras familiares y comenzar un nuevo camino, difícil hasta el punto de que hace 40 años la Administración no entendía que una mujer quisiera darse de alta como autónoma para ejercer como ganadera. “Yo luché porque las mujeres pudieran ser autónomas, a todos les chocaba que quisiera darme de alta como ganadera y me decían que no podía ser, las mujeres no tenían acceso a pagar la Seguridad Social y ser autónomas. Yo luché mucho por eso, porque yo quería ser autónoma. Me decían que formaba parte del núcleo familiar y que no podía darme de alta. Hasta que vino una inspectora de Trabajo y le enseñé lo que hacía: echarle comida al ganado con el coche, coger el tractor… La verdad es que cuando empecé no tenía ni idea ni de vacas ni de ovejas. Todo lo que he aprendido se lo debo a mi marido, a Tomás, él ha sido mi maestro y mi apoyo, sin él no hubiera sido capaz”.

 

Nati reconoce que el campo ha cambiado mucho: “Cuando empecé era muy duro, fue para mí un paradigma total. Vivía en una ciudad, en un piso con todas las comodidades, y en Majuges no había ni agua corriente; en invierno te morías de frío, tenías que hacer lumbre, salir al campo… Muy fuerte”. A ello se unía un trabajo que desconocía por completo y que tenía que compaginar con la casa, el cuidado de dos hijos y los padres de Tomás, pero “hoy por hoy estoy encantada”.

De aquellos inicios como ganadera en Majuges, sus hermanas le comentarían después que “cuando venían a verme lloraban al regreso por dejarme aquí. Pero yo les explicaba que este es el trabajo que nos habíamos propuesto y que teníamos que sacar adelante. Entonces no teníamos nada. Ahora, a fuerza de años, hemos conseguido lo que pretendíamos, por eso estamos muy orgullosos de lo que hemos conseguido”.

Hoy, Nati gestiona una explotación de vacuno de carne en extensivo la cual se reparte en pequeñas parcelas situadas en distintas localidades, desde Majuges, lugar en el que reside, a Gema, pedanía de Yecla de Yeltes, Vitigudino y Guadramiro, un trabajo arduo que requiere su atención todos los días del año, sábados, domingos y fiestas de guardar, aunque también dispone de la ayuda de su marido, titular de una pequeña explotación de ovino de carne.

Los problemas del campo

Socia de Cobadú, para esta ganadera “lo ideal sería lograr que la cooperativa vendiera sus productos directamente al público en establecimientos propios, esa es la esperanza para el campo, que lo que producimos llegue directamente al consumidor. Los últimos animales nuestros han ido a Libia. Las grandes cadenas se benefician de nuestro trabajo, son las que deciden los precios y eso no es justo. Las cooperativas tienen que dar ese último paso y crear sus propias cadenas de tiendas para vender directamente al consumidor, porque la trazabilidad está ahí. Ahora mismo el consumidor puede conocer el historial de la carne que consume desde que nace el animal hasta que llega a la tienda”.

Como ganadera, Nati no encuentra en estos momentos problemas distintos a los de los hombres ganaderos: “El mayor problema que tenemos ahora es la fauna salvaje, los ataques de lobo, buitres, meloncillos… Y ahora, la normativa que quiere imponer la Junta sobre saneamiento por la tuberculosis bovina”, enfermedad cuyo origen está convencida que es consecuencia también de la fauna salvaje y no entiende que “a las explotaciones limpias nos quieran meter en el mismo bombo que a las positivas”.

Su día a día comienza a las ocho de la mañana con la visita al ganado que tienen en una parcela en Majuges, después atiende con su marido las ovejas paridas, y a continuación el cebadero. Después comienza el recorrido por las distintas parcelas en las que reparte su ganado, Vitigudino, Guadramiro y Gema. Estas labores las compagina con la casa y el papeleo de una explotación con tres códigos de pastos, trámites que ahora realiza con el ordenador y que le ha facilitado el programa MOGA. También saca tiempo para el huerto, “que me gusta mucho”. 

Nati es consciente y está convencida de que las explotaciones familiares son muy importantes en las zonas rurales porque “fijan población, la mujer fija población con el marido y es una empresa que puede ser factible y vivir muy bien”. Pero para ello, entiende que “deben colaborar las administraciones para facilitar que la mujer pueda atender su explotación y tener hijos”, uno de los grandes retos a los que se enfrentan las mujeres del campo en la actualidad, poder conciliar su trabajo con la vida familiar, aspecto este en el que apenas se ha avanzado en estos años de lucha por la igualdad.

En cualquier caso está convencida de que “si a una mujer le gusta, debe apostar por el campo. Tiene muchas ventajas, también inconvenientes, pero en cualquier trabajo tienes inconvenientes. Así que  si te gusta, hay que luchar por ello porque el campo tiene futuro, siempre que las administraciones colaboren. Ahora mismo tenemos la PAC encima con mucha incertidumbre”, ayudas que aclara “no son subvenciones, son pagos compensatorios porque los animales no valen lo que cuesta producirlos. Hace 30 años valían los corderos más que ahora, y los becerros lo mismo. Y sin embargo el pienso ha subido, todos los insumos que tenemos que comprar han subido muchísimo, sin embargo el precio de lo que nosotros producimos no. Entonces, la PAC es una manera de compensar las pérdidas que tenemos porque los animales no valen lo cuesta producirlos“.

Por último, reconoce que en el camino de la igualdad de género “se ha avanzado bastante pero queda mucho camino por recorrer. Hoy una mujer se puede dar de alta como autónoma y cuando pedimos subvenciones, las ayudas de la PAC o la última por la sequía, a las mujeres nos dan algún punto más”, por lo que está convencida de que “se está favoreciendo a la mujer”.